BOOM DEL LITIO Y ENERGÍA HIDROELÉCTRICA SIN CONSULTAR A LAS COMUNIDADES

BOOM DEL LITIO Y ENERGÍA HIDROELÉCTRICA SIN CONSULTAR A LAS COMUNIDADES

El derecho a consulta previa, libre e informada a los pueblos originarios que el Estado argentino no cumple es un aspecto más del modelo mercantil que avanza desconociendo otras miradas y relaciones con el territorio, buscando a toda costa extraer recursos y obtener ganancias. El caso de Santa Cruz y Jujuy y el papel de China.

La Constitución Argentina contempla el Convenio N° 169 de la Organización Mundial del Trabajo sobre pueblos indígenas y tribales, quedando configurado entre las normas de jerarquía supra nacional, previstas en los términos del art. 75 inc. 22. Ratificado por la Ley 24.071 (2001), su aplicación es obligatoria en todos los casos en que los derechos de las comunidades indígenas se vean afectados. Esta ley obliga al Estado a adecuar sus estructuras políticas y administrativas para garantizar ese procedimiento previo. La consulta debe realizarse a través de las instituciones representativas de las comunidades y los pueblos, y con mecanismos apropiados en lo cultural y desde el punto de vista de la finalidad que se persigue.

SANTA CRUZ: REPRESAS

Las excavaciones para la construcción de dos mega represas sobre el río Santa Cruz afectan gravemente al ecosistema y a la cosmovisión de los pueblos mapuche y tehuelche, que está ligada al territorio. Sin territorio no hay cosmovisión.

En octubre del 2018, la comunidad Lof Fem Mapu realizó un amparo legal exigiendo que se frenen las obras y se realice la consulta correspondiente con las comunidades afectadas. El juez Aldo Suárez, del juzgado Federal de Río Gallegos dio lugar al pedido en una sentencia del día 30 de octubre de ese año, afirmando que la comunidad “efectivamente posee y representa intereses difusos de valor colectivo”, y que “se encuentra probado en estas actuaciones que al día de la fecha dicho procedimiento “previo” no ha sido concretamente y en la práctica iniciado”.

En ese momento el juez dispuso “que corresponde la urgente constitución y funcionamiento de la mesa de diálogo, como medio para viabilizar y generar el proceso de consulta previa en los términos del convenio 169 de la OIT”.

En este caso, el Estado y la empresa “Represas Patagonia” (una UTE conformada por las empresas argentinas Electroingeniería, Hidrocuyo S.A y la china Gezhouba Group Corp.) incumplieron con el requisito legal y constitucional de realizar la consulta libre, previa e informada antes de empezar con los trabajos de excavación y construcción de las represas.

La orden judicial instaba al Estado a comenzar con las consultas en los próximos 20 días, sin embargo, eso nunca sucedió y la primera mesa de diálogo recién se concretó en marzo de 2018. Tras un intervalo de nueve meses, se realizó el segundo encuentro en diciembre de 2018, cuando en esa segunda oportunidad, las autoridades políticas indígenas demandaron al Estado una reparación, por no cumplir con el carácter previo, y una indemnización por los daños que estas obras producen a las comunidades.

En marzo se realizó la tercera mesa y la cuarta ocurrió recién en mayo de este año. Las mesas de diálogo no son la consulta en sí, sino que funcionan como espacios para acordar entre las partes afectadas (Estado, comunidades, empresas) cómo será llevado adelante el proceso de consulta.

Desde hace más de un año, cuando se inició el proceso, la comunidades solicitaron el reconocimiento de cuatro asesoras designadas por las comunidades, quienes recién podrían estar presentes en la próxima mesa de diálogo, pactada para julio. La ausencia de la Secretaría de Cultura y la Dirección de Patrimonio de la provincia fue parte de los incumplimientos del Estado de la provincia de Santa Cruz en este proceso de consulta.

Durante las exposiciones de la Audiencia Pública por la construcción de las mega Represas, realizada en el Congreso Nacional en julio del 2017, Sergio Nahuelquir, Inan-Longko de la comunidad mapuche Lof Fem Mapu, ya denunciaba la falta de consulta previa a los pueblos originarios. Apelando a las leyes 25.517 de la provincia y a la 3.137 de 2010, Nahuelquir señala que estas leyes indican “que en todos los emprendimientos arqueológicos que se sospeche de que haya restos de pueblos originarios, tenemos que ser consultados los pueblos originarios. Esto no ha sucedido. Ninguna de estas leyes que he mencionado se ha cumplido. Ni siquiera se ha informado cualquier emprendimiento. Tenemos que tener en cuenta que la consulta previa, libre e informada a los pueblos originarios es antes de empezar, aunque sea, a mover una piedra y esto no se ha hecho en este Estado”.

Actualmente, luego de la cuarta mesa de diálogo, además del reclamo por el comienzo ilegal de las obras, las comunidades originarias exigen que tanto el Estado como la empresa les provean información sobre los “Programas de Gestión Ambiental” que les proponen como medida compensatoria, la aceptación de los asesores elegidos por las comunidades y la consulta por el “Museo del Sitio”, un lugar donde se pretende exhibir material recolectado del área a ser inundada y por el cual tampoco fueron consultados.

Los representantes de las comunidades alertan también que hasta el  momento, no se le han pagado los honorarios a la técnica que hace trabajo territorial con las comunidades ni se han contratado a los técnicos interculturales.

JUJUY: EXTRACCIÓN DE LITIO

La “fiebre del oro blanco”, eufemismo que se ha empleado para referirse al litio -un mineral no renovable que se utiliza especialmente para la producción de baterías- motoriza la llegada de emprendimientos mineros de gran escala a la región de la puna andina.

Argentina, Chile y Bolivia cuentan con grandes reservas de este preciado material, que las empresas internacionales – principalmente las automotrices,que vislumbran el boom del auto eléctrico como probable reemplazo del automóvil a base de combustibles fósiles – ambicionan tener aseguradas.

Según un documento de la ONG FARN existen alrededor de 46 proyectos en curso de extracción de litio en Argentina y denuncian particularmente a los proyectos en la zona de Olaroz-Cauchari, por no cumplir con con los estándares internacionales ni legislación nacional sobre la Consulta libre, previa e informada a las comunidades originarias de Jujuy.

Allì se afirma que los pobladores “no tuvieron acceso a información “independiente” sino únicamente al punto de vista de las empresas, que les proveyó datos técnicos que en muchos casos no pudieron entenderse cabalmente” Además, el Estado provincial se mantuvo ausente de varios encuentros, desentendiéndose de su rol de mediador imparcial entre las comunidades y la empresa. Por otro lado, tampoco realizaron los estudios ambientales necesarios para evaluar el impacto de las actividades extractivas en una zona donde el agua es un recurso extremadamente escaso y del que conviven en interdependencia tanto humanos comono-humanos.

En ambos casos, además, es el interés de las corporaciones de capital chino el que se encuentra detrás de estos megaproyectos extractivos, atentando contra la soberanía nacional y los derechos de los pueblos, quitándoles el acceso a los bienes comunes de los que dependen, impactando gravemente sobre los ecosistemas y vulnerando los derechos humanos, condenando a la región perdurar en su rol de proveedora de materias primas para fomentar el consumo del norte poderoso y rico, en detrimento de los pueblos y la Naturaleza de esta región.

BOLIVIA: EL TIPNIS Y LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA

BOLIVIA: EL TIPNIS Y LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA

El Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza (TIDN) presentó su sentencia por la violación de múltiples derechos de los pueblos indígenas ante la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, a través del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS). Como sanción al gobierno de Bolivia, el Tribunal dispuso “la paralización inmediata y definitiva” de la construcción de esta vía. Asimismo, exigió la “elaboración y promulgación de una ley que garantice la conservación y protección del TIPNIS, prohíba la construcción de una carretera que atraviese su zona núcleo, a la vez que respete los derechos de los pueblos indígenas que ahí habitan”.

La sentencia también pide detener el avance de la colonización -por parte de un sector productor específico, el de los cocaleros- dentro del territorio, así como la anulación de los proyectos petroleros. También se instó al gobierno boliviano a que cese con “las presiones para disciplinar y controlar a los movimientos sociales, sobre todo a las organizaciones indígenas, lo que afecta gravemente su capacidad de organización y autonomía, afectando su potencialidad para defender la Madre Tierra”. Además, reclamaron que el presidente Evo Morales pida públicamente disculpas, por el daño causado a las organizaciones sociales en los últimos años.

EL TRIBUNAL INTERNACIONAL POR LOS DERECHOS DE LA NATURALEZA

El Tribunal está integrado por 26 expertas y expertos en temáticas relacionadas a la protección y respeto de la Naturaleza. Fue creado a partir de la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra, aprobada por la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra, que se realizó en Bolivia en 2010, con la participación de representantes de 142 países. Vale señalar que el alcance de sus sentencias es solamente ético.

Entre sus integrantes se encuentra Alberto Acosta, economista y ex presidente de la Asamblea Constituyente de Ecuador; Blanca Chancoso, lideresa kichwa y educadora de Cotacachi, Ecuador; Cormac Cullinan, abogado e integrante de Earth Democracy Coop, Sudáfrica; Tom Goldtooth, director de la Indigenous Environmental Network de Minnesota, EEUU; Julio César Trujillo, abogado constitucionalista representante de Yasunidos, Ecuador; Elsie Monge, activista de Derechos Humanos y Presidenta de CEDHU y FIDH, Ecuador; Atossa Soltani, fundadora y directora de Amazon Watch, EEUU; Enrique Viale, abogado ambientalista y activista de Argentina; y Tantoo Cardinal, actriz y activista contra las arenas bituminosas, Canadá.

LA CARRETERA QUE CORTA UN PARQUE NACIONAL

El 16 de agosto de 1990 los pueblos indígenas de las tierras bajas bolivianas comenzaron la primera gran marcha indígena del país denominada “Marcha por el Territorio y la Dignidad”. Esta movilización popular, que comenzó en la ciudad de Trinidad y finalizó un mes después en La Paz, logró el reconocimiento por parte del Estado de la existencia de los primeros Territorios Indígenas de la Amazonía boliviana. Durante los siguientes años, y a raíz de otras demandas históricas que tuvieron expresión en las llamadas guerras del agua y del gas, los movimientos y organizaciones indígenas-populares de Bolivia se consolidaron como los principales protagonistas e impulsores del proceso de cambio que culminó en diciembre de 2005 con la llegada al gobierno del primer presidente indígena, Evo Morales.

Para facilitar la aprobación, el proyecto de carretera fue dividido en tres partes. Con irregularidades declaradas en los procesos de diseño, adjudicación, ejecución, los procesos de evaluación ambiental y participación de las comunidades también fueron objeto de manipulación. La consulta pública se realizó sin la presencia de las organizaciones indígenas del TIPNIS, cuya opinión ha sido sistemáticamente ignorada por los organismos estatales.

La cuestionada carretera Villa Tunari-San Ignacio de Mojos pretende atravesar por la mitad el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), un área doblemente protegida de un elevado valor ecológico y cultural donde habitan los pueblos mojeño, yuracaré y chimán. Serían 306 km de longitud, para unir los departamentos de Cochabamba y Beni. El diseño y ejecución de las obras fueron adjudicadas a la constructora brasileña OAS Ltda., tras un polémico proceso de adjudicación en el que la empresa brasileña fue la única proponente. “El 80% del financiamiento del proyecto corre a cargo del BNDES de Brasil, uno de los principales actores en el financiamiento de infraestructura en Bolivia, que responde al objetivo de impulsar la inversión del capital brasileño en la región”. Este proyecto se enmarca en un paquete de iniciativas de carácter regional que hemos podido analizar oportunamente en un artículo sobre IIRSA-COSIPLAN.

Existen fuertes intereses para promover una ruta por el TIPNIS. Uno de ellos es la intención de los campesinos colonos vinculados al cultivo de hoja de coca, asentados desde hace décadas en la zona sur del parque, para acceder a nuevas tierras de cultivo que se verían facilitadas por la construcción de la carretera. Otro motivo no menor reside en la existencia de reservas de hidrocarburos bajo el subsuelo del TIPNIS, cuya posible extracción también se vería posibilitada por esta obra. Tampoco debemos olvidar el interés del Estado Brasilero, como potencia hegemónica del continente, que a través de la promoción y construcción de grandes megaproyectos de infraestructura (Caso IIRSA – COSIPLAN) facilita la llegada de sus productos a los mercados asiáticos – particularmente a China – y paralelamente, expande su capital a los países vecinos.

En 2011, el Gobierno de Evo Morales reprimió duramente una protesta de comunidades indígenas que se manifestaban en contra de la carretera.

ESTADO PARALELO

El Chapare (donde el entonces líder indígena cocalero y ahora Presidente del Estado Plurinacional comenzó su lucha político-social) es una provincia que limita al sur con el TIPNIS y de donde provienen los campesinos asentados en el área colonizada. El gobierno promulgó una ley para ampliar los cultivos de coca hasta 20.000 hectáreas, con la legalización de 8.000 hectáreas destinadas concretamente al Chapare, donde el rendimiento de hoja de coca seca por hectárea es más del doble que en otras regiones productoras del país.

Esto ha provocado el avance de este sector dentro del TIPNIS, que en la actualidad alcanza alrededor de 200.000 hectáreas de área colonizada. No hay dudas que las bases cocaleras de Evo Morales se han convertido en el principal sector social apoyando la construcción de la carretera, y forma parte de una tensión entre los proyectos productivos y las bases de una defensa de los ecosistemas tan necesarios para la reproducción material de la vida.

En agosto del año pasado, tres integrantes del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza, una de sus secretarias, más una veintena de periodistas e integrantes de organizaciones de la sociedad civil intentaron acudir a una invitación del Consejo Indígena del Sur (CONISUR) para conocer el “Polígono Siete” – la parte del territorio invadida por la colonización y la producción descontrolada de hoja de coca y sus derivados- pero al llegar fueron retenidos y hostigados por grupos locales durante más de 6 horas. Finalmente fueron liberados y se les permitió marcharse, aunque sin haber podido presenciar la situación de las comunidades indígenas oprimidas por los negocios de los cocaleros.

Así como en Argentina, el macá tobiano se convierte en una especie animal emblemática que corre riesgo de desaparecer si se concreta el proyecto de las represas sobre el río Santa Cruz, el último río glaciario que corre libre, en Bolivia, el paujil unicornio (Pauxi unicornis) puede ser el símbolo de la extinción potencial que acarrearía el proyecto sobre el TIPNIS.

Fuentes:

https://www.servindi.org/actualidad/52119

https://www.servindi.org/actualidad/52382

http://www.biodiversidadla.org/Documentos/Caso-TIPNIS-Tribunal-Internacional-sanciono-al-gobierno-de-Bolivia

https://www.lacapital.com.ar/el-mundo/evo-morales-amplia-la-extension-legal-del-cultivo-la-hoja-coca-bolivia-n1353871.html

ILHA DE MARÉ (BRASIL) – LOS QUILOMBOS OLVIDADOS. 1º Parte

ILHA DE MARÉ (BRASIL) – LOS QUILOMBOS OLVIDADOS. 1º Parte

El jueves 21 de marzo empezó con lluvia y muy temprano. Partimos del bonito barrio de Río Vermelho, en Salvador de Bahía, al nordeste de Brasil, con rumbo a Santo Tomé de Paripe. Una hora aproximadamente de viaje, hasta este pequeño enclave de pescadores, rodeado por la Bahía de Todos los Santos y la Base Naval Aratú.

La isla tiene unos 5 mil habitantes, el 93% se reconoce como “negro” o “pardo” y vive de la pesca artesanal. Es muy poco lo que se conoce sobre el lugar, con un pasado turístico que parece ya olvidado y un presente complicado para quienes allí habitan. Son comunidades quilombolas, asentadas en las tierras donde sus antepasados, los esclavos de las plantaciones cercanas, huyeron en busca de libertad.

Brasil fue el último país latinoamericano en abolir formalmente la esclavitud: recién en 1888. La zona norte de la isla es la que sufre de mayor precariedad, más próxima a la zona industrial y carente de infraestructura de calidad. La zona sur tiene mayor oferta de servicios básicos, cierta ligazón con actividad turística y mayor distancia de las fuentes contaminantes. Llegamos a destino a las 8 de la mañana con un cielo amenazante. El mar se embravecía y los barquitos se sacudían rítmicamente. Zarpar hacia la Isla de Maré sonaba a una aventura extrema.

Dentro de la embarcación, unas 70 personas hacíamos equilibrio para sentarnos, y algunos se pusieron el salvavidas. Contra todo pronóstico, el viaje fue de lo más tranquilo. Jocemar y Marizélia, de la comunidad quilombola Bananeiras y miembros del MPP (Pescadores y Pescadoras Artesanales de Brasil) fueron nuestros guías y quienes nos llevaron a ver de cerca las construcciones gigantes, el “progreso industrial brasilero”, que está carcomiendo a sus habitantes y cultura tradicional. “Nosotros producimos la comida que comen los brasileros” explican nuestros guías, y es real… ellos pescan de ese mar y ese río que las corporaciones están matando.

UN BOLONQUI SERIO

Los quilombos son comunidades autónomas. En el año 2003, por decreto, el presidente Lula estableció el reconocimiento de sus derechos territoriales, pero en la práctica esto no resolvió todos sus problemas y titular la tierra comunitaria les resulta sumamente complicado. Son comunidades pobres, descendientes de esclavos con sus derechos avasallados. El Estado los ignora y, actualmente, bajo un gobierno que mira con poco cariño a las comunidades campesinas, indígenas, quilombolas, y a las minorías en general, resultan sobre todo un obstáculo al ingreso de industrias y corporaciones internacionales que buscan recursos naturales.

Esta isla, perteneciente al municipio de Salvador, desde la década de los ‘50 fue convertida literalmente en “zona de sacrificio ambiental” en pos del “desarrollo” brasileño, a partir de la instalación de un complejo industrial en la región. La Refinería Landulpho Alves (RLAM), la Terminal Marítima Madre de Dios (TEMADRE), el Complejo Industrial de Aratú (CIA), el Puerto de Aratú y el Complejo Petroquímico de Camaçari (COPEC) son algunas de las industrias en funcionamiento alrededor de la isla. Como consecuencia, elevados niveles de contaminantes (arsénico, cadmio, cobre, mercurio, plomo, zinc, entre otros) fueron registrados en toda la bahía, afectando a la población de la isla y a toda su fauna y flora. Uno de los efectos es modificación de la cadena alimenticia en los humanos, ya que como “predadores tope” ingieren alimento contaminado. El riesgo cancerígeno asociado para varios poblados de la región -y cuya absorción es más acentuada en los niños- ha sido registrado oficialmente pero aún no se le ha dado ninguna respuesta concreta.

Mientras nuestro barco se adentra en la bahía, vamos observando las distintas comunidades costeras. Son construcciones humildes, casas de ladrillos, algunas pintadas de colores, enclavadas en un selvático ecosistema litoral. En las orillas siempre hay barcos y a nuestros costados, mientras navegamos, nos cruzamos con hombres en plena labor, lanzando redes desde pequeños botes. Nuestra primera parada nos lleva frente unos tanques-esferas gigantescas de cemento, almacenes de gases licuados y otros materiales. Del lado de enfrente hay un puerto donde podemos presenciar el momento en que las grúas descargan granos en camiones, liberando polvo lleno de agrotóxicos al mar y al aire.

La logística del mercado agroindustrial también se implantó en esta isla, y los impactos recaen en las aguas y costas, ensuciando las aguas con los remanentes, los materiales de limpieza de máquinas y buques, que atraen animales que pueden ser peligrosos para las comunidades, como ratas o serpientes, aumentando el riesgo sanitario. No hay gestión ambiental para estas consecuencias, más bien se las invisibiliza y no se brinda asistencia a las poblaciones locales para que puedan lidiar con estas situaciones de mejor manera. No muy lejos ya podemos ver torres que expelen el humo y fuego de las centrales termoeléctricas cercanas. La isla está rodeada de estos monstruos contaminantes.

LA BASE NAVAL ARATÚ

Un muro separa el poblado del comienzo de una zona restringida de uso militar. Más allá, las playas guardan refugio a usos exclusivos de las tierras.

Durante la década de 1950 se instaló la primera refinería de petróleo cerca de la Isla y a partir de ese momento, la región quedó ligada al paradigma desarrollista de la nación brasileña, así como a los impactos de los gobiernos dictatoriales. Puntualmente, en 1954 la prefectura de Salvador donó tierras continentales de Paripé, y ahora se encuentra una de las bases navales de la Marina brasilera (que luego construyó en la región también una represa). En los años ‘70, estas tierras se destinaron a residencia de los militares que allí se instalaron, aunque moraban comunidades quilombolas. En ese entonces unas 50-60 familias fueron expulsadas del lugar, sin indemnización. Desde ese momento perduran relaciones de hostilidad y agresión con las comunidades quilombolas adyacentes, quienes reclaman las tierras como propias.

En definitiva, el noreste brasilero, y particularmente la zona de Aratú (puerto de Aratu-Candeias) recibió un fuerte impulso en materia industrial (y un fuerte cariz militar en su control y vigilancia), estableciendo también una zona de movimientos entre diferentes actividades que requerían abastecimiento y transporte de personal desde los poblados cercanos. Paradójicamente (o no tanto…), en los últimos tiempos la base funciona como remanso vacacional para presidentes y otros funcionarios de alto rango. Los guías nos comentaron que Dilma Rousseff y Lula pasaron sus fiestas de fin de año, y el uso exclusivo para jefes de Estado parece que no va a cambiar. Algunos pueden disfrutar la tranquilidad y belleza de las playas de Inema.

Tan lejos y tan cerca de estas comunidades que resisten 500 años de una opresión que nunca termina. Hoy en día encontramos industrias que no cumplen con las normativas, el riesgo de las actividades portuarias y pretroleras, un tipo de turismo que impacta negativamente en el ambiente, el crecimiento del cultivo de camarones en los manglares, la contaminación atmosférica, la deficiencia de los servicios sanitarios y cloacales, la pesca con bomba y la destrucción de la Mata Atlántica, como mayores problemas para un buenvivir de esta región. Las actividades de drenado del Canal de Cotegipe, que implica el riesgo de diseminar metales pesados sedimentados y acumulados en el fondo del mismo, además de los nuevos riesgos asociados al polo de la Industria Naval en la Bahía de Iguape, acrecientan el drama.

Y tenemos, a la vez, los mismos pozos de extracción de petróleo dentro del territorio de las quilombolas.

¿Cómo llevan esta situación las comunidades, y qué alternativas pueden encontrarse desde sus propias intervenciones y propuestas?

 

LA CONSERVACIÓN DEL RÍO SANTA CRUZ: UNA CAUSA INTERNACIONAL

LA CONSERVACIÓN DEL RÍO SANTA CRUZ: UNA CAUSA INTERNACIONAL

Por Noel Miranda, desde Puerto San Julián, Santa Cruz, Argentina.

El 14 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Acción por los Ríos Libres, en este marco, se realizan actividades en todo el mundo en defensa de las cuencas de agua promoviendo la conservación de las fuentes hídricas fundamentales para la vida. Este año, el Río Santa Cruz fue protagonista internacional, durante 4 días kayakistas, activistas y comunicadores, navegaron sus aguas con el fin de llevar un mensaje: “Queremos que el río continúe en estado natural”, en relación a la construcción inminente de dos mega represas en su cauce.

Charles Fuhr –ubicado a unos 30 km de la ciudad de Calafate- fue el lugar elegido para iniciar los 350 km que recorrió el heterogéneo grupo de profesionales (y poco experimentados en el deporte náutico) para “unir” la naciente del río Santa Cruz con el mar Atlántico.

Realizar este tipo de acciones requiere un esfuerzo físico, mental y espiritual –a la deriva siempre del implacable clima patagónico- con una temperatura promedio del entorno de 10° C, mientras que la temperatura del agua oscila entre 1° a 12° C a lo largo del año; en este escenario la articulación de un grupo humano tan variado fue el desafío. Finalmente, designados en 7 kayaks simples y 9 kayaks dobles, 27 personas culminaron la travesía.

Gastón, Zequi y Linno, remadores inexpertos pero especialistas en la difusión de causas sociales, estuvieron presentes en esta travesía con su propuesta “Influos”, una iniciativa para crear y difundir contenidos que generen un impacto positivo en la sociedad y, así, utilizar las redes de forma constructiva, o como dicen ellos, “usar la influencia en forma positiva”.

También fueron parte de la expedición activistas de distintas partes de mundo, desde Alemania, Estados Unidos y Chile, distintos conservacionistas viajaron miles de kilómetros hasta llegar a la Patagonia argentina, con un fin: establecer redes de acciones, intercambiar experiencias sobre luchas similares en otras partes del mundo y fortalecer un año cargado de actividades, encuentros y producciones en torno a la defensa de los ríos.

Por último, kayakistas experimentados y conocedores de la cuenca del río Santa Cruz se pusieron a la carga el traslado de aquellos quienes el cuerpo agotado ante los obstáculos climáticos les impedía continuar el ritmo de la remada.

Así, entre coirones, guanacos, zorros y cóndores; aguas planas o revoltosas, el firmamento soleado o nubes espesas; el equipo supo compartir mates, charlas y fogatas, que hicieron parecer que fueron mucho más que 4 días, porque en este río glaciario que aún corre libre de cordillera a mar, todo es más intenso.

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa pueden ser vistas como una fuente laboral inmediata y de alguna manera lo son; sin embargo, la flexibilización laboral, las pésimas condiciones de trabajo y la corta vida de la obra son la otra cara de la moneda. Construir dos paredones gigantescos de más de 15 km de ancho, dos embalses que superan los 100 km de largo cada uno, para producir energía destinada a los grandes centros de consumo del país no es fomentar el desarrollo energético, sino todo lo contrario.

Donde algunas personas ven un río que desperdicia su fuerza desembocando en el mar, otros observan el tercer río más caudaloso de la Argentina que arrastra los nutrientes necesarios para la vida de distintas especies de aves, mamíferos y peces que habitan este inhóspito territorio. Mientras algunos ven un desierto improductivo, otros reconocen vastos terrenos que, si prestamos atención, nos narran la historia de nuestro planeta y de culturas ancestrales que supieron vivir 10 mil años en equilibrio con el clima agrestre e inexorable frío de la Patagonia. Para algunos la construcción de las mega represas son la salvación de la provincia, para otros es condenar a la desaparición un río glaciario que se encuentra en constante cambio.

Por eso, contraponer el ´progreso´ al ´no progreso´, es una discusión sin cabida. Lo que se necesita es información real sobre las consecuencias que esta obra generará en el entorno y en la cotidianidad de los habitantes de la provincia. ¿Cómo se trasladará la energía desde Santa Cruz a Buenos Aires? ¿Por qué aún no se presenta el Estudio de Impacto Ambiental de dicho tendido eléctrico? ¿Qué plan de contingencia existe en caso de que las represas fallen “por error matemático” como ha sucedido en otros casos en los que la empresa China Gezhouba Group –encargada de la obra- ha construido mega represas? ¿Qué sucederá con la calidad del agua del río Santa Cruz de la cual se proveen tres localidades santacruceñas? ¿Y qué respuesta se les dará los trabajadores que quedarán cesantes en unos cinco o siete años, una vez concluida la obra?

Cuando hay más preguntas que respuestas, el acceso a la información es el primer derecho que no se cumple, por eso, si vamos a ver la moneda, que sea ambas caras, y antes de que sea tarde.

PEDALEANDO POR UN RÍO SANTA CRUZ LIBRE

PEDALEANDO POR UN RÍO SANTA CRUZ LIBRE

Ricardo Gaustein nació en Lomas de Zamora y pasó los últimos 16 años viviendo en Morón, zona oeste del gran Buenos Aires, donde estudió y se recibió de Técnico Universitario en Turismo. Hace veinte años trabaja como Guía de Turismo y desde la primavera pasada está embarcado en una travesía increíble, que lo lleva en bicicleta a recorrer los Parques Nacionales de Argentina alertando sobre el proyecto de represar al Río Santa Cruz.

por Laura Borsellino y Gaby Franchini

El 15 de octubre de 2018 partió de la localidad de Roque Pérez (Provincia de Buenos Aires), en la que inició un viaje que le llevará un año y medio, o más. Son aproximadamente 20 mil kilómetros que Ricardo quiere pedalear, de los cuales, al día de hoy ya lleva recorridos unos 4500. Nada mal considerando la cantidad de rutas complicadas, las inclemencias del tiempo, y el esfuerzo enorme que implica atravesar todo el territorio argentino en el vehículo más independiente y audaz: la bicicleta.

Entrevistamos a Ricardo para que nos cuente cómo es la experiencia de unir Parques Nacionales Argentinos en bici y sobre la lucha a contrarreloj, y casi con todo en contra, que él – junto a muchos otrxs argentinxs – están llevando adelante contra la instalación de dos mega represas sobre el río Santa Cruz financiadas con capitales chinos.

“A finales del 2007 también dejé todo y con mi pasaje de avión en mano y mi mochila, me fui seis meses a recorrer India, Nepal, y algunos países de sudeste asiático. Luego he recorrido algunos países de Sudamérica, como Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia, también de mochilero. Trabajando tuve la suerte de visitar el resto de nuestros países limítrofes y algo de Europa”, dice Ricardo sobre sus viajes iniciáticos.

LA BICICLETA

Argentina tiene casi 3 millones de km2. Recorrerlos en bicicleta es todo un desafío, implica cambios radicales de paisajes y climas, y sobrevivir a rutas atestadas de camiones o sin presencia humana por horas y horas. La bicicleta es un vehículo que te permite acceder lugares únicos, sentir el viento y escuchar los sonidos del ambiente, es la forma de moverse a velocidad más estrechamente integrada al ambiente, sin embargo, no son pocos los desafíos que el mundo les presenta a los viajeros en dos ruedas.

—¿Cómo llegó a tu interés recorrer los Parques Nacionales en bicicleta, qué pensás que te vincula con lo ambiental?
—Mi vinculación con lo ambiental nace desde el respeto y la empatía, más allá de un tema de gusto personal. Intento ser muy respetuoso de todo lo que me rodea. Y no concibo no “cuidar” el medio ambiente, porque creo que de no hacerlo, me estaría faltando el respeto a mí mismo, a quienes quiero, y a las personas en general. Todos disfrutamos y dependemos del medio ambiente, de una u otra forma. Me parece que tratar de vivir en comunión con el entorno, nos asegura una mejor calidad de vida, y me encantaría que todos tuvieran la posibilidad de aprovechar eso.
En cuanto al viaje, en realidad fue “mutando” y tomando forma de a poco. Desde siempre quise recorrer toda la Argentina, aunque nunca lo había pensado de esta manera. Suponía que lo haría al estilo “mochilero”, como otros viajes .. y el hecho de visitar los Parques surgió de la mano de mi interés personal por las áreas naturales (considero que son fundamentales para la preservación de nuestros recursos), y de “observar” el mapa: al unir cada una de éstas áreas que forman el sistema de Parques Nacionales, estaría recorriendo prácticamente todo el territorio argentino; sobre todo lugares poco turísticos que aún no tuve la suerte de conocer. Y, como siempre digo también, creo que porque soy un guardaparques frustrado, ya que es una tarea que me encanta, aunque no tuve en su momento la posibilidad de volcarme a ella.
Por otro lado, también tengo muchas ganas de mostrar esa “otra Argentina”, que es la que no suele salir en los medios, sobre todo en las grandes ciudades. La de la gente solidaria, hospitalaria, que realmente es mucha, y de las que las noticias no siempre hablan.

—Seguramente en un viaje así te topaste con muchas dificultades y obstáculos particulares, ¿qué elementos pensás que son imprescindibles para encarar un viaje así? ¿Qué cosas allanaron el camino en tus travesías?
—Si tuviera que declarar algunos obstáculos importantes, creo que podría enumerarlos:
Lo mal que manejan los argentinos, reflejado en el hecho de no respetar una distancia mínima con el ciclista y maniobras, a veces, ¡imprudentes! Me han hecho “tirar” a la banquina muchas veces; tengo dos porrazos importantes:el primero, el día de la salida, a los 15 kilómetros de haber comenzado.
-En segundo lugar, el viento. Hasta ahora ha sido, creo, que lo más duro del viaje. Es impredecible, y cuando aparece con fuerza no hay manera de sobrellevarlo. Es lo único que me ha hecho “parar” o, incluso, tener que aceptar que me lleven en algún tramo del camino. Puede reducir tus expectativas o planes de viaje a cero en cualquier momento.
-La inexperiencia, es otra dificultad. Nunca fui un verdadero ciclista, ni siquiera un buen deportista, y puedo decirte que aún hoy, a cuatro meses de haber comenzado, sigo sin saber arreglar bien los frenos; ajustar los cambios; y todavía me cuesta cambiar o emparchar una cámara, etcétera. Es un aprendizaje permanente y un desafío, pero se va sobrellevando con muchas ganas.
Luego podemos mencionar el frío, la lluvia, el mal estado de los caminos, las largas distancias sin “nada” en medio de la estepa. Pero estos son aspectos que con algo de planificación y cierta paciencia, se van superando bien
En cuanto a qué “allanó” mi travesía, podría decirte que lo fundamental es el “sentido común”. Problemas e imprevistos van a surgir siempre, pero creo que ser prudente; ser consciente de nuestras propias limitaciones; y poder contar con, al menos, algún tipo de información acerca del trayecto que vamos a realizar, nos brinda ciertas garantías y seguridades. Admito que tantos años de profesión sirven también, ya que no sólo me han dado ciertos conocimientos importantes sobre muchas partes del camino recorrido y a recorrer, sino que además, te brinda una cierta sensación de seguridad, o de saber cómo desenvolverte en determinadas circunstancias, que para alguien que no está acostumbrado a andar, serían estresantes.

LOS PARQUES NACIONALES

Si bien la Administración de Parques Nacionales (APN) de Argentina es un ente autárquico, en la práctica la institución mantiene una alineación con el Gobierno de turno. Para el caso de APN, los directivos elegidos por el presidente Macri para dirigirla, son empresarios sin ninguna relación con la práctica ambiental, la visión general de la institución se volcó hacia el turismo VIP y mayormente, a desentenderse y silenciar su postura las problemáticas sociales que ponen en peligro a las áreas protegidas, como sucede con el caso de las megarepresas, o la minería a cielo abierto, los desmontes, y tantas otras actividades que son tanto política de estado como serias amenazas para la conservación de la biodiversidad.

—¿Teniendo en cuenta que los objetivos de esta experiencia que nos comentas pasan por unir los parques y llamar la atención sobre las represas en el río Santa Cruz, cómo viviste la relación entre los parques que visitabas y sus entornos, la gente, los turistas?
—Yo creo que cada caso ha de ser particular en relación a las localidades o pueblos cercanos. Tengamos en cuenta que en muchos casos hay parques que se encuentran a enormes distancias del poblado más cercano. Otros están rodeados por estancias o campos de cría de ganado, donde hay que saber consensuar con los propietarios, porque quizás el ganado ingresa a sectores de parques, y produce daños.
En algunos otros casos, hay parques que al estar muy cerca de ciudades turísticas, y por poseer atractivos realmente muy importantes, se convierten en un polo de atracción en sí mismos, y ahí es donde se deben articular acciones planificadas en conjunto con la sociedad y sus instituciones. Lo mismo sucede de alguna manera con el “turista” que visita cada parque.
Me ha pasado que en parques donde la cantidad de visitantes es muy pequeña, ya sea por inaccesibilidad, falta de difusión, menor cantidad o importancia de atractivos, etcétera, la interacción con quienes allí trabajan es mucho más directa, pudiendo conversar con guardaparques y brigadistas, interiorizándome acerca de las características y/o problemáticas del parque y demás. Por otro lado, en parques mucho más grandes y visitados, como los Parques Nacionales Tierra del Fuego o Los Glaciares, ésto es más impersonal, y muchas veces quienes ahí trabajan están abocados a tareas de vigilancia, control, inspección, y no cuentan con la posibilidad de interactuar tanto.


—¿Cómo pensás que se vincula el turismo con Parques Nacionales, está bien encarado desde Parques o requiere de bastante más atención?

—Acá entramos en un tema un tanto complejo, en relación a varios factores, donde no puedo menos que ser bastante crítico, porque me parecen enormes falencias que han de ser encaradas y resueltas en algún momento. No sólo la falta de idoneidad de la “cúpula” de Parques es evidente, ya sea en el ámbito ambiental o bien turístico, sino también de compromiso con la idea fundante del sistema de Parques Nacionales.
En primer lugar, Parques Nacionales como entidad dependiente del Estado Nacional, se encuentra en una época de recortes y ajustes que debe de hacer muy difícil su manejo, de manera eficiente y eficaz.
El ejemplo más claro es el del Parque Nacional Lihué Calel, en La Pampa, que a mi paso a fines de octubre, había recibido 15 mil pesos para combustibles que debían “durar” hasta febrero. Qué significa ésto: carencia de recursos; imposibilidad de contar con material o personal necesario; no poder realizar tareas de control dentro del área del parque, ya sea por cazadores furtivos; animales asilvestrados; posibles focos de incendio, etcétera, y que todo el personal del parque trabaje a pulmón, con pocas herramientas, y limitados en su respuesta ante cualquier eventualidad, como fue el incendio de casi el 80 por ciento del parque en enero del año pasado.
O el caso de los Parques Nacionales Bosques Petrificados y Monte León, en los cuales los accesos son desastrosos, con caminos de ripio en muy mal estado, y donde se depende de un convenio con Vialidad provincial para mantenerlos. Mientras, muchos turistas eligen no ingresar, para no tener que sortear esos caminos.
Quien preside la Institución es una persona puesta a “dedo” por el Presidente de turno (es el caso actual) y esto significa que no suelen ser personas capacitadas en el ámbito del cuidado del medioambiente, ni tienen relación alguna. El señor Eugenio Bréard, actual Presidente de Parques Nacionales, es básicamente un empresario o gerente, con lo cual la mirada que tiene sobre el manejo de parques, es la de un negocio, y se nota que poco le interesa la protección ambiental. Y ésto se ve reflejado en proyectos como la idea de instalación de complejos hoteleros VIP dentro de áreas naturales como el Parque Nacional Iguazú y el Parque Nacional Tierra del Fuego, con su consiguiente afectación del cuidado del ambiente natural del lugar, y que va en contraposición de lo que debería ser la idea básica y fundante de un parque. Y el sólo hecho de pensar que quien preside los Parques, jamás ha visitado muchos de ellos, nos da una idea de cómo ha de funcionar todo.
Se supone que Parques Nacionales es la primera línea de defensa de nuestros más importantes recursos, ya sean naturales, históricos, culturales, etcétera. Pero estamos a punto de afectar o destruir de manera irreversible una de las Maravillas Naturales del Mundo —el Glaciar Perito Moreno, ubicado dentro del Parque Nacional Los Glaciares, entre otros glaciares— a causa de la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz. Y, sin embargo, la entidad nada ha dicho al respecto.
El caso más paradigmático es el del señor Emiliano Ezcurra, Vicepresidente de Parques Nacionales, quien cuenta con una larga trayectoria en defensa medio ambiental y a quien se le conoció su oposición a la construcción de las represas sobre el Río Santa Cruz durante algún tiempo. Tiempo que finalizó, dicho sea de paso, a partir de su “ascenso” dentro de la Institución, momento desde el cual nada se le ha oído decir en defensa del río y los glaciares del Parque Nacional.
Si bien “autárquicos”, los Parques tienen una “bajada de línea” muy concreta, impedidos de hacer o decir nada que no provenga de la Administración de Parques. Es decir, centralistas. Y ésto se ve reflejado en un sistema de gestión lento y engorroso, donde “todo” tiene que ir a Buenos Aires, ser visto y evaluado, y “regresar” a destino. Significa tiempo perdido; burocracias innecesarias, y cosas que se van perdiendo en ese ida y vuelta y van quedando sin respuesta o solución.
Significa también “acallar” al personal en aspectos que van en detrimento de las áreas naturales protegidas, impidiendo que se expresen, y sea sólo la “versión oficial” la que se comunique. El mejor ejemplo de ésto, es la falta de una manifestación clara de Parques acerca de la afectación que las represas del río Santa Cruz tendrán sobre los glaciares.
Hay muchas otras falencias, como la falta de difusión o comunicación clara; una evidente falta de mantenimiento de áreas naturales o elementos histórico culturales dentro de los parques; contraposición de normativas, etcétera.
Por otro lado, si algo he de destacar, en las visitas realizadas durante esta travesía y en los años que he trabajado como guía, es la labor de los guardaparques. Muchas veces trabajan faltos de todo tipo de recursos, en condiciones de aislamiento muy importantes, sin los debidos suministros, y hasta desempeñando tareas que no se hallan dentro de las funciones que les son propias.
Creo (y lo sostengo firmemente), que son ellos a quienes debemos en gran parte la eficacia en la preservación de nuestras áreas naturales, y no justamente a quienes deberían “dirigir” esas acciones.

LAS REPRESAS SOBRE EL RÍO SANTA CRUZ

Cóndor Cliff y La Barrancosa son dos represas proyectadas sobre el Río Santa Cruz, con una importante inversión del Estado Chino. Este río es el último río glaciario que corre libre desde la cordillera hasta el mar Atlántico, forma parte de un ecosistema sensible y del cual dependen varias especies de aves endémicas y en peligro. El proyecto de represarlo despertó la oposición de vecinxs de las localidades cercanas, así como de abogados, científicos, ONGs ambientalistas y deportistas de todo el país, quienes formaron una coalición que logró impugnar los Estudios de Impacto Ambiental y llevar el caso ante la Corte Suprema Argentina. Actualmente, las obras no están frenadas por orden judicial pero el caso se encuentra nuevamente en manos de la Corte para definir la nulidad de los estudios ambientales, mientras la coalición sigue luchando para frenar definitivamente el proyecto.

—¿Cómo te interesaste por el caso de las represas sobre el río Santa Cruz? ¿En los lugares que visitaste conocían el tema? ¿En los parques nacionales te dijeron algo por andar con la bandera del río libre flameando?
—Durante los últimos años estuve trabajando para una empresa de viajes que es propietaria de un hotel en El Calafate. Esto hizo que visitara esta localidad al menos dos o tres veces al mes, a lo largo de varios años. Y eso me llevó a entrar en contacto con colegas que estaban ya vinculados a la defensa del río Santa Cruz. De a poco fui comprendiendo el enorme desastre que su construcción va a producir, y comencé a involucrarme.
Mi “grano de arena” era intentar concientizar sobre ésta problemática a mis pasajeros, con quienes en una convivencia de casi dos semanas se genera un vínculo bastante especial. Y eso te permite “llegar” a esas personas desde otro ángulo. Ya más vivencial ó sentimental, genera cierta empatía, y que no sólo quede en una foto o comentario, sino que comiencen a interesarse en serio.
Luego, al proyectar este viaje, me pareció que podía ser una buena idea tratar de colaborar para visibilizar esta problemática, ya que el viajar en bici genera una cierta exposición.
En cuanto a las personas, excepto en Santa Cruz, en el resto de las provincias por las que pasé, han oído o visto noticias sobre la construcción de las represas, sobre todo vinculadas a la enorme corrupción asociada al proyecto, pero poco o nada saben sobre el daño ecológico que van a producir; lo obsoleto del proyecto, la cesión de soberanía de nuestros recursos hídricos a China, ni el endeudamiento mega millonario que nos va a costar una obra que no va a traer beneficios que valgan la pena semejante daño. Ningún político ha salido a hablar sobre la “letra chica” del proyecto, así que la gente desconoce estos aspectos.
En Santa Cruz, es tristísimo lo que sucede. La mayoría de las personas están al tanto de la corrupción del proyecto; del daño irreversible e irreparable que van a provocar; que se están pisoteando sus derechos, que se han violado leyes ambientales y de Derechos Humanos vigentes en la Constitución Nacional, etcétera. Pero les han “vendido” la idea de trabajo, lo cual también tiene letra chica, y a muchos los tienen cooptados, ya que gran parte de la población provincial depende de algún tipo de trabajo estatal, con lo cual, si se manifiestan en contra, corren el riesgo de quedarse ellos mismos o algún familiar, sin trabajo. Es un sistema que lleva muchos años en la provincia, y lo que permitió claro, la corrupción, el robo, el despilfarro, y que nadie hablara. Lo mismo, sucede con el proyecto de las represas.
Y es increíble cómo, cuando les mencionas el tema, las personas bajan la mirada con vergüenza y te dicen que saben lo que va a pasar, pero nadie se anima a hacer nada.
Y Parques Nacionales, ¡bien gracias! Lo digo por lo de la bandera. Han sido totalmente indiferentes. Incluso he intentado contactarme con cada Parque a visitar tiempo antes de arribar a ellos y, en general, ni siquiera se toman la molestia de responder los emails que, luego claro, me entero que los reciben. Mucho menos brindar algún tipo de “soporte” logístico como para poder llevar adelante mi viaje.
La única colaboración ha sido la de los guardaparques “in situ”, quienes se muestran muy interesados en general, y me han recibido muy bien.


—Para finalizar, ¿podrías recomendarnos algún sitio de esos que dirías son imperdibles para recorrer en bicicleta?

—Me sorprendieron muy gratamente toda una serie de pueblos o localidades de la provincia de Buenos Aires, ideales para visitar un fin de semana, como por ejemplo Bolívar, Urdampilleta, Daireaux, Laguna Alsina, etcétera. Súper apacibles, gente amable, limpios, ordenados. Un placer andar por sus calles. Una visita también interesantísima es a la localidad de Carhúe, que tiene termas, y las “ruinas” de la Villa Epecuén. Un lugar donde combinar el turismo de salud con la historia.
Ya ingresando a Patagonia, bien vale la pena pasar por los Parques Nacionales Lihúe Calel de La Pampa, P.N. Bosques Petrificados y Monte León, en Santa Cruz; la hermosa localidad de Las Grutas y Puerto Madryn con todos sus atractivos naturales, y Puerto San Julián, también en Santa Cruz. El P.N. Tierra del Fuego y Ushuaia son un clásico también.
Ahora, hay tres lugares que me enamoraron a mi paso por allí y los recomiendo enormemente. Quizás para una o dos noches, en contacto directo con la naturaleza: Pomona (Río Negro); Comandante Luis Piedra Buena (Santa Cruz) y Lago Escondido (Tierra del Fuego). Ya sea a la vera de un río o un lago, con la aridez de la estepa o el bosque andino y la cordillera de Los Andes de fondo, pero son lugares realmente increíbles.

NEGOCIOS TURBIOS CON LA TIERRA EN MATOPIBA, BRASIL

NEGOCIOS TURBIOS CON LA TIERRA EN MATOPIBA, BRASIL

En la región de MATOPIBA, al noreste de Brasil, grandes mecanismos financieros desencadenan acaparamientos de tierras de comunidades, con situaciones de violencia, a la vez que arrasan con la sabana tropical más biodiversa del planeta para sostener los monocultivos transgénicos. FT dialogó con Flavio Valente, de la organización FIAN, para que nos cuente desde allí, qué características tiene esta bicicleta financiera que involucra a inversores de todo el mundo, y qué acciones se están llevando a cabo para difundir la problemática y acompañar a las poblaciones locales.

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