LA ISLA VERDE DE EL PALOMAR

LA ISLA VERDE DE EL PALOMAR

Sembrar:

– Esparcir o enterrar semillas sobre la tierra para que se desarrollen y reproduzcan.

– Esparcir algo

– Iniciar algo”.

Foto Laura Borsellino

 

Sobre la avenida Derqui y Leones, en El Palomar, hay un espacio verde amplio, con algunos árboles añosos y otros recién plantados. Allí unos 20 jóvenes están activando el festival “Sembrando conciencia”, un evento que realizan todos los meses para visibilizar el valor natural y cultural de un área que quieren proteger ante la inminente reconversión de ese terreno que corresponde a la base aérea naval en un aeropuerto comercial para compañías aéreas “low cost”. Es fines de mayo, hace frío y el día está nublado; llovió toda la semana pero mucha gente se acerca a mirar las fotos, llevarse semillas de plantas y charlar con los activistas. En el aire hay un movimiento constante: avionetas que pasan de un lado al otro y aves, muchas aves. De repente la tierra tiembla, un ruido ensordecedor aturde y justo por arriba de las cabezas despega el Boeing amarillo de Flybondi. “Ahora sólo tienen habilitados 3 vuelos diarios, pero imagináte esto todo el día”, dice uno de los presentes sobre el proyecto de la empresa y el gobierno de aumentar la frecuencia de los vuelos. Frente a eso, los vecinos resisten.

 

Foto Lina Etchesuri

 

LA RESERVA Y LA ORGANIZACIÓN A SU ALREDEDOR


En julio 2017, la empresa Flybondi presentó una oferta de inversión para comenzar su operación en el país usando como base el aeropuerto de El Palomar, que según el proyecto debía ser reconvertido para albergar una gran cantidad de viajeros, aviones comerciales e infraestructura de logística. A pesar de que se interpusieron varias acciones judiciales, que en un primer momento paralizaron las obras de remodelación, y si bien últimamente la empresa es noticia por la cantidad de vuelos cancelados, aviones con desperfectos e incidentes peligrosos que impiden su normal operación, al día de hoy el aerupuerto se sigue construyendo y se realizan cada vez más vuelos comerciales.
Desde entonces se puso en juego una contienda entre la gente que vive en los municipios aledaños – principalmente de el Palomar, Haedo y Hurlingham-, a quienes se sumaron organismos de Derechos Humanos (ya que el sitio funcionó como centro clandestino de detención) y organizaciones ambientalistas. Del otro lado, las empresas comerciales de aviación y su principal socio: el Estado nacional. Los dueños de Flybondi tienen estrechos vínculos con funcionarios del gobierno, como el vicejefe de gabinete de la Nación, Mario Quintana.

Dentro del predio de la base área hay un espacio que los vecinos organizados bautizaron cariñosamente Isla verde, “porque vista desde google maps es una isla en un mar de cemento”, dice uno de ellos. Estamos hablando de un espacio natural de 200 hectáreas de bosque nativo de ribera, pastizal pampeano húmedo y un talar de barranca único en la zona.

Foto Lina Etchesuri

 

EL COMIENZO DE LA LUCHA POR LA RESERVA NATURAL

Desde hace unos años un grupo de vecinos se interesó por el lugar y comenzó a idear un proyecto para declararlo reserva natural comunitaria. “Observábamos aves que no veíamos en otros lugares del barrio o que ni sabíamos que existían”, relata Nahuel Martínez, uno de los integrantes y fundador del grupo llamado Proyecto Isla Verde. Esta organización está conformada principalmente por vecinos de El Palomar y de Haedo. Movidos por la intriga, en 2014 decidieron atravesar el alambrado para ver qué había del otro lado: “Ahí nos empezamos a percatar que se estaban realizando descargas ilegales de basura y ante esa primera problemática empezamos a nuclearnos y a imaginar una organización para proteger el espacio”.

El interés sobre el cuidado y conocimiento de las aves que allí habitan  llevó al grupo a organizarse en un Club de Observadores de Aves de la red de clubes de la ONG Aves Argentinas: “Lo primero que te fascina son las aves, que son los animales más fáciles de observar, ya que con paciencia y unos largavistas vas a ver cosas que nunca pensaste que ibas a observar”, relata Nahuel. Ezequiel Andreazzi, otro integrante del grupo, explica que fueron aprendiendo en la práctica sobre flora nativa, sobre cómo funciona una reserva y sobre la fauna que allí habita.

Desde 2017, con la llegada de Fly Bondi y compañía, las amenazas al espacio natural aumentaron. Dice Ezequiel: “Con lo del aeropuerto están desmontando bastante el cortaderal, siguen actuando ilegalmente, además los aviones al despegar tiran nafta y aceite al aire, y esos hidrocarburos contaminan”. El Estudio de Impacto Ambiental, realizado por la empresa concesionaria Aeropuertos Argentina 2000, confirma los temores del grupo al insistir que “el intento por convertir el sitio en un área protegida municipal se enfrentó y también se enfrentaría hoy a un problema insoslayable: su contigüidad inmediata a la pista del aeropuerto que podría poner en peligro la seguridad aeronáutica, ya sea en caso de atraer más aves, en caso de desarrollar especies arbóreas altas o en caso de permitirse el ingreso de público”. Aunque parezca un (mal) chiste el informe que debe preservar el espacio de las incidencias externas, termina diciendo exactamente lo contrario: “La seguridad de los pasajeros y aeronaves prima, en todos los predios aeroportuarios, sobre los objetivos de conservación”.

Ya que las aves representan un riesgo para los aviones, al momento minimizan el riesgo con viejas mañas: “Tiran con morteros para espantar a los pájaros, si se extiende el aeropuerto van a hacer un ‘avicidio’ matando a las aves del lugar”, dice Ezequiel.
Melina Tassara, quien participa del proyecto desde el primer día, también cuestiona los resultados de este documento: “Por definición un Estudio de Impacto Ambiental (EIA) es un estudio que evalúa cómo afectará una obra proyectada sobre el ambiente, y lo que presentaron fue lo contrario; cómo la biodiversidad que habita allí obstaculiza el funcionamiento de las aeronaves. En el segundo EIA presentan una lista de especies más detallada que en el primero (donde solo nombran la presencia de “subespecies” de palomas, ratas y cucarachas) pero aun así, remarcan que la seguridad de operación prima sobre cualquier objetivo de conservación. Habiendo incluso citado el excelente estudio de Kalesnik y Sirolli, que se encuentra en internet, y donde concluyen que el sitio, por sus particularidades y por ser el último espacio verde natural de la zona, debe ser protegido.”

Foto Laura Borsellino

 

DERECHOS HUMANOS “LOW COST”

Los vecinos y organizaciones que se oponen a la conversión del aeropuerto en comercial reclamaron que se realice la audiencia pública y los estudios de impacto ambiental en cumplimiento de la Ley general del Ambiente (Ley 25675). También interpusieron un amparo judicial para detener las obras, ya que la base aérea funcionó como centro clandestino de detención y desde allí se operaron vuelos de la muerte y se teme que los trabajos de excavación y construcción destruyan restos del pasado.

Durante la última dictadura cívico militar el lugar funcionó como centro clandestino de detención y desde allí partieron vuelos de la muerte. Asociaciones de Derechos Humanos intentaron frenar los trabajos de construcción y denunciaron que el lugar debe ser conservado ya que continúan los juicios de lesa humanidad sobre casos acontecidos en ese lugar.

Patricia Danna, presidenta de la Asociación de Derechos Humanos de Hurlingham cuenta que “todo lo que era la casa, el chalet, donde entraban a los compañeros detenidos secuestrados lo demolieron, es lo que ellos muestran como fotos del aeropuerto. Eso se hizo antes de que se expidiera la justicia, por eso se hizo una denuncia por el delito de daño, además de la violación de la ley 266912 de protección de sitios, se hizo una denuncia penal por daño a la propiedad del Estado, eso todavía se está investigando… es todo lento.”

Esta Asociación, junto con la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, están llevando adelante una denuncia judicial contra el presidente Macri, el jefe de gabinete Peña Braun, el ministro de defensa Aguad, el ministro de transporte Dietrich, el secretario de derechos humanos Avruj y al ex-director de la ANAC Irigoin, por inclumplir los deberes inherentes a sus funciones y por incumplimiento y violación de la ley nacional 26691 que resguarda los sitios de la memoria del terrorismo de Estado.
 Según explica Lucas Marisi, abogado de la Asociación que lleva adelante estas medidas, “al día de la fecha está todo judicializado con recursos de apelación pendientes ante la Cámara y también ante la Corte Suprema, con lo cual, las obras están todas empantadanas pendientes de que se expida la justicia”
Como no se avanzó con el resguardo del sitio ni con los amparos tendientes a frenar su destrucción, los propios organismos de derechos humanos se movilizaron para visibilizarlos: “el 3 de Julio se va a señalizar como Sitio de la Memoria, le van a poner las placas de los lugares que fueron centro clandestino de detención. Lo que no hay es expediente administrativo para justificar el cumplimiento de la ley 26691, que fue violada de punta a punta, de hecho no hay expediente administrativo en la secretaría de derechos humanos ni en la dirección de sitios referidos a esta cuestión”, comenta Patricia.

 

Foto Lina Etchesuri

 

EL PROGRESO Y “EL PROGRESO”

Los vecinos se enorgullecen al contar del atardecer sobre la calle Derqui, una de las calles que bordea el predio y a la cual suelen ir a pasar el día, como hacían sus padres y abuelos, que además podían pescar en una laguna que desapareció bajo una rotonda. Sabrina Ferraris reflexiona: “Como ciudadanos y citadinos, nos deberíamos hacer la pregunta ¿en qué tipo de ciudad queremos vivir? Eso va asociado a la idea de progreso ¿qué tipo de progreso es deseable? Porque vivir en una ciudad en la cual eso implica perder un espacio que hace a la calidad de vida de la población… ¿ese es el tipo de ciudad en que queremos vivir?” Sabrina es socióloga y vive a pocas cuadras de la base aérea.

“Qué entendemos por calidad de vida si pensamos una ciudad ‘más conectada’ porque tiene un aeropuerto o estamos pensando en una ciudad con la posibilidad de respirar aire puro, de disfrutar, de tener sitios de esparcimiento y espacios que nos permitan construir educación ambiental, un espacio que nos relaje.”

Por lo pronto, la justicia impuso una restricción de operaciones que establece un máximo de 3 vuelos (seis movimientos) diarios, pero según el Estudio de Impacto Ambiental, el aeropuerto  “puede tener como mínimo 20 vuelos diarios, es decir 40 (cuarenta) movimientos por día en esta etapa inicial” y el objetivo es que “en etapas posteriores de desarrollo, este aeropuerto puede alcanzar la cifra de 150 vuelos (300 movimientos) diarios, lo cual lo posicionaría en un rango equivalente de capacidad al Aeropuerto Jorge Newbery”
Para ella, lo que está en juego son ideas alternativas de progreso: “Si avanza la lógica de maximizar la cantidad de vuelos y el proyecto de autopista, que pasará por encima de la isla verde, más el área de logística ferroviaria, sentiremos una disminución de calidad de vida; por cantidad de transporte que va a aumentar, cantidad de vuelos, mayor cantidad de gente circulando con un medio de transporte, que es el tren que también usamos para ir a trabajar y que hoy funciona paupérrimamente, es un cambio que tiene que ver con mayor contaminación por combustiones en el aire, por autos, colectivos, aviones, y por ruidos”.

Foto Lina Etchesuri

 

UN PROYECTO COLECTIVO

En ese sentido, desde el colectivo Isla Verde se preguntan si es posible hablar de progreso como algo separado del cuidado de los espacios naturales y la biodiversidad. En la audiencia pública los funcionarios locales dejaron ver su idea de progreso: dijeron que gracias al aeropuerto se había asfaltado y cambiado luminarias.

Melina explica que el grupo se ha puesto firme en exigir el cumplimiento de la legalidad ante un Estado que les pasa por arriba: “El proyecto aeroportuario del gobierno nacional fue instalado sin cumplir con los pasos legales y la intención anunciada en la audiencia pública – que fue un logro de nuestro colectivo y dónde hicimos uso de nuestro derecho a la información – es ampliar el aeropuerto, construir un aeroparque, una playa seca de logística ferroviaria donde acopiar containers y la autopista que implica entubar el Arroyo Morón: el sitio que nos protege de inundaciones y la fuente de vida de la reserva natural que habita en nuestro barrio.”
El activismo insistente del colectivo Isla Verde fue fundamental para sumar a la comunidad a conocer y proteger este pulmón verde; Melina dice que si bien es a través de los festivales y recorriendo el barrio que difundieron la propuesta, fue a partir de la noticia de la construcción del aeropuerto comercial (y de los propios papelones de Flybondi) que más personas tomaron conocimiento de la existencia de este lugar de valor natural.  “Nosotros les contamos que todo ese espacio verde nos permite respirar, disfrutar de temperaturas más frescas que en zonas más urbanizadas y el enorme valor ecológico que representa, los espacios verdes, el arroyo y las especies animales conviven en el sitio interrelacionándose en equilibrio, y su valor no sería el mismo sin alguna de esas partes”.

Nahuel, que argumenta con firmeza pero sin perder jamás la sonrisa, agrega: “El arte también surge como un método de expresión. Notamos en estos años tratando de sensibilizar a la comunidad, que el mensaje tiene que ser estudiado para ser difundido y comprendido, entonces la rama artística te ofrece un montón de herramientas con pocas palabras o con dibujos, pinturas, de una manera distinta”.

El arte y la naturaleza se encuentran en la primera línea de defensa de la Isla verde. Nahuel, que es jardinero de profesión, continúa: “Nos definimos como colectivo ambiental artístico porque consideramos que el proceso de sensibilización de los seres con su ambiente está intrínsecamente relacionado con lo que es el arte”. En el grupo hay otros jardineros, artistas, diseñadores, actrices, estudiantes de bellas artes, científicos y gente que “no tiene nada que ver con el ambiente este, pero fue sensibilizándose con la cuestión y al día de hoy están comprometidísimos”.
Él cuenta que lo que motiva a este grupo a seguir luchando para lograr su objetivo es el respeto al ambiente en que vivimos y la necesidad de proteger espacios verdes frente al avance del cemento: “Ante la necesidad de conservar ese espacio y las inexistentes políticas ambientales, es que dijimos nos organizamos. No queríamos llegar a tener 80 años y no haber hecho nada por este lugar. Conocimos a las aves que vivían ahí, conocimos a los reptiles y a los mamíferos, a los árboles, a los pastos y ese es el fuego interior que nos llevó a organizarnos, que nos mueve a ir de reunión en reunión y de un lado para el otro, a hablar con unas y otras personas, exponernos. Creemos que el fin más noble que una actividad puede tener es el bien común, entonces, ante eso, no hay medias tintas, no se puede ser tibio cuando se trata de la naturaleza y el bien común”.

Foto Lina Etchesuri

 

LOS ÁRBOLES RESISTEN DE PIE

El abogado que patrocina a la agrupación Isla Verde nos pone al día con la causa. Se presentó un amparo que se fundamenta en tres puntos principales: el “dominio eminente” sobre el ambiente pertenece a la provincia de Buenos Aires, según el artículo 121 de la Constitución Nacional y el artículo 28 de la Constitución provincial, y en consecuencia, es deber de la provincia habilitar el funcionamiento del aeropuerto, siempre y cuando se evalúe que el mismo no produce daños ambientales, sin embargo, en ningún momento el estado provincial tomó cartas en el asunto y la habilitación corrió por sola cuenta del estado nacional.

Por otro lado, existe una gran cantidad de árboles que conforman un bosque dentro del predio, y estos no pueden tocarse hasta que la provincia cumpla con la ley de presupuestos mínimos de bosques nativos (26.331) y los categorice como ordena la ley antes de disponer cualquier modificación. Por último, no puede haber aviones en un espacio donde hay tal cantidad de aves, como en este reducto natural.

La cámara civil y comercial federal de San Martín, que tiene a su cargo resolver este amparo, dictaminó a través del Juez Salas el día 28 de diciembre de 2019, que si bien por un lado considera que no existe urgencia para darle curso al amparo, ya que según entiende no está probado el daño sobre el ambiente, por otro lado, obliga al OPDS (Organismo Provincial de Desarrollo Sostenible, que es la institución encargada de asuntos ambientales en la provincia) a que intervenga en este caso. Así, si bien no se dio curso a la medida que inhabilitaría el uso del aeropuerto, el abogado es optimista ya que entiende que el fallo reconoce que es la provincia la encargada de asumir la evaluación del riesgo ambiental, la obliga a cumplir con el mandato constitucional y dictaminar sobre los estudios de impacto ambiental sobre los que anteriormente no tuvo incidencia alguna.

Este año será clave ya que Isla Verde se conformó como asociación civil y pedirán formalmente la creación de la Reserva Natural y Comunitaria.

 

Foto Laura Borsellino

 

BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

“La independencia que te da una bicicleta simboliza el acceso de la mujer a un mundo, hasta entonces, prohibido.… Por eso fue tan odiada. Que gracias a una bicicleta la mujer accediera a todo eso, y que encima fuese a través de una máquina sobre la que apoyaba sus partes y pedaleaba con las piernas abiertas, no podía ser más que considerado un escándalo”
Pilar Tejera autora de “Reinas de la carretera”


Afghanistán. 2001. El régimen Talibán se termina, pero las libertades de las mujeres siguen severamente cercenadas. Ser ciclista y mujer en ese país, es un acto de valentía. Pedalear es una cuestión de libertad y derechos de las mujeres. También, sobre la dominación de la calle por el dúo hombre/automóvil. Un grupo de mujeres conforman el equipo nacional de mujeres ciclistas, rompiendo tabúes sobre el uso de la bicicleta. Incluso lograron una nominación al Nobel de la Paz en 2016. 

 

Usted también, a partir de ahora, tendrá el privilegio de circular, como los ricos y los burgueses, más rápido que todo el mundo.En la sociedad del automóvil el privilegio de la élite está a su disposición.”
André Gorz, “La ideología social del automóvil”


Pakistán. 2019. A las mujeres no se les permite conducir ni ser propietarias de automóviles. Organizan bicicleteadas. La lucha por la equidad de género también avanza sobre dos ruedas.

 

“El coche es el bien de consumo peor aprovechado de la sociedad, dado que se calcula que pasa el 95% de su vida útil aparcado, ocupando en la gran mayoría de ocasiones un espacio público que, no olvidemos, nos pertenece a todos.”
Dani Cabezas, autor de “La revolución silenciosa”


Bélgica. 2019. Una carrera de bicis es detenida porque una mujer alcanzó al pelotón masculino, que había arrancado 10 minutos antes. Nicole Hanselmann fue forzada a detenerse por los organizadores de la carrera para reestablecer la división entre ambos pelotones. La carrera, como era de esperarse, la ganó un hombre. “Tal vez fuimos demasiado rápidas, o los hombres muy lentos”, posteó Nicole.

 

 

“Queremos ciudades sin violencia vial, pero también sin violencias de género, para esto el feminismo latinoamericano y decolonial nos reúne y abraza para dar lugar a la sororidad ciclista.”
Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica


Argentina. 2019. Durante la “Vuelta de San Juan”, una ciclista fue acosada por otro corredor. Tras la repercusión mediática, los organizadores decidieron echar al abusador para resguardar el “honor y la reputación de la Vuelta a San Juan, la UCI y el ciclismo en general”. Desde la Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica se denunció que el interés de la organización fue proteger a la competencia, no el de erradicar las actitudes machistas ni empatizar con la víctima. Llamaron a lograr un “compromiso de todas las organizaciones que realizan actividades relacionadas al uso de la bicicleta, para promocionar de manera activa la participación de mujeres y otros géneros no hegemónicos”.

 

La situación de las mujeres ciclistas en algunos países no sólo es cuestión de patriarcado y privación de derechos humanos, sino también un ataque a las bases del ambientalismo popular”
Environmental Justice Atlas “Women’s cycling team challenged several social norms and taboos in Afghanistan”


España. 2019. Proyecto Biela y Tierra. Un equipo de mujeres que recorrerán 3.000 km en bicicleta para intercambiar experiencias, con quienes producen y quienes consumen, ligadas a la alimentación sostenible.

 

“Puesto que los coches han matado a la ciudad, son necesarios coches aun más rápidos para escaparse hacia suburbios lejanos. Impecable circularidad: dennos más automóviles para huir de los estragos causados por los automóviles.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


Mundo. 2019. Juanita Arias Palacio recorre el mundo en bicicleta. Una mujer que se atrevió a salir sola, sobre dos ruedas, a visitar todos los lugares que le plazcan.

 

LA BICICLETA VERDE

Wadjda tiene 10 años. Vive en Arabia Saudita y asiste a una escuela de niñas, con una superiora que controla que las alumnas no se desvíen de las enseñanzas del Corán ni un milímetro. Wadjda suele recibir retos constantes, por sus zapatillas, por que no se cubre el pelo… Dentro de su casa tiene mayor libertad, aunque sea para escuchar la radio. Pero tampoco es el paraíso prometido, su padre está por tomar otra esposa, y su madre se ve ciertamente estresada por la noticia. Pero en su vida también existe Abdullah. Un amigo que anda siempre en bici y con el que pelean pero también se divierten.

Todo lo que Wadjda desea es comprarse una bici para ganarle una carrera a ese amigo, criado bajo las reglas patriarcales de un país islámico, donde las chicas no pueden siquiera pensar en andar en bici, ni hacer muchas de las cosas que los hombres si pueden. Sus deseos no existen, es un mundo donde las mujeres sólo están para objeto y propiedad del macho.

Wadjda igual se las ingenia, ingresa al grupo de estudio del Corán y termina ganando un premio en dinero que le permite acceder a la tan ansiada bicicleta verde. Bueno, en realidad no tan así, cuando confiesa qué es lo que piensa hacer con el premio estalla el escándalo y la directora de la escuela decide que el dinero irá a Palestina. Su madre finalmente le regala la bici: “quiero que seas la persona más feliz”. Es una película de ficción, pero bien podría ser un film documental.

 

 

“No se es libre de tener o no un automóvil porque el universo suburbano está diseñado en función del coche y, cada vez más, también el universo urbano.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


En muchos países, una mujer que se muestra en el espacio público sin una razón objetiva para ocuparlo – ir a la escuela o al mercado – es visto como una amenaza a la moralidad. Es por eso que estas mujeres están tomando las calles en bicicleta, como acto de rebeldía. El derecho a moverse libremente es política feminista internacional.

Pareciera que existe un boom de mujeres ciclistas, compiten en carreras y ganan premios, ya hay ropa de ciclista especial y hasta modelos de bicicletas diseñados exclusivamente para mujeres.
Pero no nos dejemos engañar, ese “boom” parece más una forma del capitalismo de expandir su mercado hacia el público femenino que un cambio radical en la forma en que construimos relaciones sociales y espaciales.


Moverse en bicicleta tiene todo que ver con la libertad, con el modo en que queremos vivir nuestras ciudades, con sentir el viento y escuchar a las aves cantar. Es una subversión del modo que nos impone la ciudad, negarse a depender del petróleo que viene de países aplastados por guerras absurdas, que contamina el aire y atropella animales, rechazar el urbanismo tecnocrático y mercantil que destruye los espacios comunes para abrir paso a autopistas y que todo lo convierte en un lugar de paso, puro tránsito, aunque nunca se llegue a ningún lado.
El automóvil prometió ser la máquina que permitiría a su dueño llegar a donde quisiera a toda velocidad, sin embargo, basta intentar recorrer la ciudad de Buenos Aires (y apostaría que no es una característica única de esta urbe), para enfurecerse por la insostenible y caótica cantidad de autos particulares que circulan a la misma hora y por el mismo lugar, imposibilitando a cualquier ser humano calcular el tiempo necesario para llegar del punto A al punto B, y eso si logra llegar.

André Gorz nos advertía en su libro “Ecológica” que el problema del transporte debe ser vinculado al problema de la ciudad, de la división social del trabajo y de cómo introdujo la compartimentación entre las diferentes dimensiones de nuestras existencias. El territorio donde vivimos debe volver a ser un espacio habitable, no un lugar de paso diseñado más en función del tránsito vehicular, sino construido y vivido priorizando las actividades humanas y la vida en común.

Tal vez es hora de pensar en un sistema de propiedad comunal del automóvil y una priorización real del transporte público y de bicicletas. Y especialmente, considerar seriamente las necesidades de las mujeres a la hora de movilizarse por la ciudad y ocupar el espacio público, esto implica también dar lugar a otra lógica de construcción social, una ligada al ecofeminismo, desde donde se tejen lazos de solidaridad y respeto medioambiental y no de competencia, tan arraigada en las sociedades patriarcales, donde el deporte es mayormente considerado en su forma más competitiva.
Sólo así recuperaremos las ciudades para que vuelvan a ser espacios comunes, plenos de vida y biodiversidad y no zonas construidas, por y para, la lógica tirana del capitalismo petrodependiente.

HASTA QUE LA ULTIMA JAULA ESTE VACÍA

HASTA QUE LA ULTIMA JAULA ESTE VACÍA

Otra vez el zoológico es noticia, y de las peores. Aparecieron imágenes y videos que confirman las peores sospechas, debajo de la fachada “Ecoparque” hay desidia y abandono. En estos días ya murieron una rinoceronte y la jirafa. ¿Estamos aún a tiempo de rescatar esas vidas y las nuestras también?

“Si la esclavitud comienza con el género humano, debe terminar con la simultánea
liberación de humanos y animales del yugo del fetichismo de la comodidad y el narcisismo.
La brutal confinación de los animales sirve en última instancia, para separar hombres y
mujeres de sus propias potencialidades y hacerlos víctimas de su propia barbaridad insidiosa.”
Grupo Surrealista de Chicago, El paraguas del oso hormiguero. Una contribución a la crítica de la ideología de los zoos

 

¿BUENOS ZOOS?

¿Puede haber buenos zoos? No. El zoológico es una institución colonial, que implica encerrar animales para ser ofrecidos a la mirada del humano. Algunas instituciones zoológicas aportan parte de las ganancias que obtienen por exhibir animales a proyectos de conservación, otras colaboran reproduciendo especies que presentan algún grado de amenaza en la naturaleza, es cierto, pero fundamentalmente ninguna

abandona su verdadera función: coleccionar y exhibir animales. Incluso en Norteamérica, un estudio de investigadores del Centro de Investigación en Conservación de la Sociedad Zoológica de Calgary 1 , analizó la contribución de los zoológicos y acuarios a la reintroducción de animales y concluyó: es muy pobre. De todas las publicaciones indagadas hasta el año 2014, los zoos aportaron animales para ser reintroducidos sólo en un 14% (40 especies). De la cantidad total de especies que fueron translocadas para ser liberadas, un 25% de esas especies provino de la cría en cautiverio. Los anfibios contribuyeron con el mayor porcentaje (42%), invertebrados terrestres (29%), mamíferos (19%), aves (17%), reptiles (15%) y peces (2%). El estudio concluyó, además, que la proporción de especies criadas en cautiverio para ser reintrorucida no varía desde los años 70. La participación de los zoológicos en la translocación para liberación de animales, fue reportada en un 13% del total de 1863 publicaciones que el estudio relevó.


De la misma manera en que no puede haber un buen capitalismo, simplemente 
porque el corazón mismo de ese sistema es la explotación del hombre por el hombre, no puede haber buenos zoológicos porque estos se sostienen y reproducen la lógica de dominación y explotación del animal por el hombre. Y si bien algunos zoos pueden contribuir con proyectos de conservación y reproducción de especies, acciones muy importantes ante la aguda crisis de biodiversidad que sufre el planeta, igualmente deberíamos reflexionar si aún así es justificable condenar a un animal (que ni siquiera será utilizado para fines de conservación) a sufrir una vida miserable de cautiverio para pagar por esos proyectos habiendo otras alternativas y otras causas de ese problema. “Buenos zoos” es una palabra mágica (Rivera Cusicanqui, 2018). Un centro de rehabilitación de fauna, o un proyecto de conservación y cría en cautiverio no son lo mismo que un zoológico y podrían – y deberían – existir sin la necesidad de solventarse a costa del martirio de ningún ser vivo. Más bien podrían responder al mandato ético que nos impulsa como seres humanos dignos a responder a un pedido de ayuda, aún sin lenguaje compartido, del animal – sea especie o individuo – que lo requiera.

QUIEN ENCERRÓ AL GATO

Para el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires los animales no son una prioridad. Ni siquiera la gente lo es. No al menos aquellos de los que no puede sacar ganancia monetaria. Al estado porteño, el único animal que le importa es aquel del que pued sacar dinero. Por eso prefiere hacer “plazas para mascotas” antes de pensar y discutir, en conjunto con la sociedad, qué tipo de políticas públicas son necesarias para integrar a los animales a la ciudad. Así, miles de perros y gatos viven en el abandono, y si reciben cuidados es por la buena voluntad (y el bolsillo) de vecinos que se ocupan de esterilizarlos y conseguirles hogares. Los espacios verdes de la ciudad, que son hogar de múltiples criaturas silvestres, viven bajo la amenaza de la gentrificación y la privatización. Los animales son parte de la urbe también, pero no sólo perros, gatos y los animales salvajes del zoológico – confinados a una selva enrejada y rodeada de rascacielos palermitanos. La ciudad está llena de vida silvestre que continua pasando desapercibida para la gran mayoría, y para peor, al ser invisibilizada, tampoco resultan sujetos a tener en consideración ante cualquier actividad antrópica que pudiera afectarlos.
Y eso implica que sus vidas no importan a la hora de vender el terreno para hacer torres, armar el fulbito en la plaza o salir a pasear el perro.

Una ciudad a la medida de la especulación inmobiliaria y la tiranía del automóvil no contempla humanos de a pie ni animales. La ciudad se nutre del excedente de capital que generan los extractivismos (¿la soja principalmente?), dólares que se invierten en ladrillos y cemento, más autos que necesitan de mayor infraestructura, que pagamos todos, así como todos por igual sufrimos la contaminación del aire que producen. En esta ecuación, ¿qué lugar le queda al animal? Esta semana nos escandalizamos porque el zoológico – rebautizado Ecoparque hace ya 2 años – es un verdadero desastre. Y entre las acusaciones que van y vienen quizá vale plantearse: ¿por qué el Estado jamás propició un diálogo entre sus funcionarios (que nada saben y probablemente ni les interesa) con los movimientos que hace años reclamaban el “cierre” (más bien la reconversión y cierre paulatino, y que – habrá que recordarlo mil veces – presentaron un proyecto detrás de la exigencia) del zoo, las ONG ambientalistas, expertos, etc. antes de mandarse a hacer lo que se les cantó con ese lugar sin una guía que aportara algo de coherencia? Entre la presunción de un saber experto que se niega a dialogar con otras voces, a integrar otras miradas y aceptar otros modos de relacionarse con los animales, y también cierta flaqueza para indagar en cuestiones más técnicas, terminó ganando el larretismo más frívolo, de puro marketing. El mismo promotor del Ecoparque, Andy Freire (lo recordarán por promover el alquiler de sillones y bicicletas en desuso como proyecto emprendedor) huyó ante la debacle pero dejó plantada la idea. En el Ecoparque el gobierno ya aprovechó para concesionar medio predio, con animales adentro y todo. ¿podíamos esperar alguna otra cosa? Una lástima que se haya obturado la posibilidad de poner en juego diversos saberes en torno a la problemática animal, y el gobierno tiene mucha responsabilidad en ese logro porque jamás aceptó abrir el juego a esas voces, sentarse con los “que saben” y con los “que sienten”. Más negocio, que al fin parece ser lo único que importa.

LAS CIUDADES Y EL BUEN VIVIR

Tal vez vaya siendo hora de aceptar que podemos dejar atrás la idea de zoológico, dar una vida digna a los animales que queden en ellos hasta su último día y luego si, podremos pensar en esos predios como un lugar de educación, rehabilitación de fauna urbana (que hay mucha y necesita ayuda también), parques públicos para fomentar la biodiversidad urbana, sitios que recuperen la memoria de nuestra relación histórica con los animales de manera crítica y abierta a re-pensarla y re-construirla siempre.


El territorio argentino tiene casi 200 especies en estado de amenaza, cuya causa principal son las actividades humanas. Todas las áreas protegidas tienen serios problemas: caza furtiva, extracción de madera ilegal, contaminación por actividades extractivas, falta de personal y recursos, etc. A veces pareciera que se olvidan estos factores a la hora de hablar de conservación, que sólo importaran las especies (como si las especies fueran algo en sí y no una sumatoria de individuos). Sería más justo abandonar la idea del animal como un objeto para la ciencia o para la contemplación del hombre y empezar a considerarlos como otros que nos interpelan a un mandato ético de cuidado y respeto.

También integrar – además de las ciencias biológicas, las prácticas en conservación, la antropología, ciencias políticas y demases – ideas provenientes del ecofeminismo, desde donde se piensan y construyen relaciones horizontales y de cuidado de la naturaleza sin perder de vista las lógicas de opresión sobre los cuerpos, del derecho ambiental (Derechos de la Naturaleza), de conocimientos ancestrales (Buen vivir), filosóficas (Comunidad de lo viviente) para entender y rearmar la relación sociedad / naturaleza sobre otras bases y con otra perspectiva. El zoológico es un dispositivo colonial cuya ideología moderna reproduce y alimenta la relación de dominación Cultura/Naturaleza, y en ese sentido, vale la pena rescatar modos de pensar y de ser que establecen otros tipos de relaciones con la naturaleza y los animales y propiciar nuevos.

La buena noticia es que a pesar de todo, emergen las preguntas sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo (inclusiva de las diversidades, incluso del otro más radicalmente otro: el animal), con qué barreras nos encontramos para desandar ese camino, qué espacios se abren de ahora en más, cómo contribuir a generar conocimiento en común y abrir caminos para fortalecer vías de participación que integren otros saberes, e incluso, a los animales y la Naturaleza como sujetos de derechos.

 

LA MAYORÍA DE EDAD NO SIEMPRE ES BUENA NOTICIA

LA MAYORÍA DE EDAD NO SIEMPRE ES BUENA NOTICIA

La organización Foro Hídrico de Lomas de Zamora cumplió 18 años de trabajo continuo por un derecho básico, el acceso al agua y el fin de la contaminación de la cuenca del río Matanza-Riachuelo.

Un festejo de cumpleaños se vivió el miércoles 20 de junio, el mismísimo feriado nacional del Día de la Bandera, en una escuela pública de Lomas de Zamora, Buenos Aires. Se trató del aniversario número 18 de la organización vecinal Foro Hídrico de Lomas de Zamora, que lleva todos esos años luchando por resolver la problemática ambiental que afecta a gran parte del sur del conurbano bonaerense: falta de acceso al agua potable y eventos de inundaciones en uno de los lugares más contaminados del planeta, la cuenca del río Matanza-Riachuelo. Esta organización, nacida en el convulsionado año 2000 de una conjunción de asambleas y movimientos sociales y políticos, se ha situado como una referencia local en la problemática hídrica. Es la expresión del saber colectivo, una agrupación abierta, un foro que parte del diálogo de saberes y genera redes para interpretar el territorio. No busca solo denunciar los problemas, siempre quiso ser también parte de la solución.

La ocasión fue propicia para el festejo, aún con un panorama complicado frente a la crisis económica que atraviesa el país. Hubo clima distendido, vecinos y vecinas reunidos y regalándose abrazos, murgas que sacaban sonrisas y contagiaban el ritmo. También la presentación de un libro que narra la historia de la organización, las luchas, logros y sinsabores por acceder al agua y al saneamiento. Un panel de expositores con personalidades que acompañaron al Foro, miembros -desde los históricos (algunos que ya no están físicamente, pero quedan en la memoria por su ejemplo y compromiso) a nuevas generaciones- y compañerismo de militancia y luchas compartidas, otras organizaciones que venían a saludar y contar -micrófono abierto- todo lo que aprendieron de su accionar.

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

A lo largo del siglo XX, la zona sur fue sede principal del proceso de industrialización de Buenos Aires, suceso que contrajo también un importante proceso de ocupación del suelo sin coordinación previa por parte del Estado. A la larga, las obras se fueron concentrando en las zonas céntricas, generando una suburbanización en la que servicios y equipamiento urbano básicos no fueron asumidos por las autoridades. Las ciudades que se van expandiendo implican calles y caminos, pavimento, medios de transporte, instituciones educativas y sanitarias, espacio verde y público, todo lo que contribuye a generar vínculos donde los ciudadanos puedan ejercer sus derechos y vivir. No obstante, es conocido el camino de la desolación: la infraestructura urbana parece estar siempre un paso detrás de los deseos de ocupar la tierra para vivirla. A veces muy tardíamente, o en forma deficiente; las obras prometidas para el partido de Lomas de Zamora nunca se hicieron o terminaron. Cabe aclarar que esta situación se repite en otros municipios, por mencionar solo a algunos, Lanús, Almirante Brown, Esteban Echeverría.

El partido de Lomas, ubicado a 10 minutos en auto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una muestra botón de la desigualdad urbana. Atravesada por varios arroyos con desembocadura en el Río de la Plata, o el mismo Riachuelo, en Lomas algunos sufren más que otros las lluvias y temporales. Los barrios más alejados del centro, sin agua potable y con elevados índices de población contaminada con plomo se llevan la peor parte. Falta de agua y cloacas, rellenos clandestinos, basurales a cielo abierto. Barrios como Ingeniero Budge, Villa Fiorito y Villa Lamadrid, están expuestos a los desbordes del Arroyo del Rey, por ejemplo. Industrias vuelcan contaminantes y rellenos ilegales obstruyen la salida del agua de los arroyos Galíndez, Santa Catalina, Mujica, Unamuno.

LUCHAS DESDE ABAJO

De esta situación crítica, y a hombros de movimientos sociales y políticos de larga data, fueron emergiendo agrupamientos de base que reclamaban al Estado por agua potable y cloacas. Algunos expositores lo definieron como “organización y lucha de los de abajo para los de abajo”. Porque han sido marginados de un proceso inclusivo donde sus derechos sean realizados. El Foro es uno de los ejemplos patentes de cómo las salidas se pueden pensar desde la base de lo social, generando vínculos, “organizándose desde la diversidad”.

Los antecedentes más directos son los destellos de movilización y horizontalismo de las asambleas ciudadanas de comienzos de este siglo, en el contexto de una fuertísima crisis económica que ahora se vislumbra -con sus obvias diferencias- peligrosamente cercana. Clubes y Sociedades de Fomento fueron núcleos de reuniones y trabajo local a contrapelo para ciudadanos afectados por las inundaciones recurrentes y la contaminación, pero también por un contexto fatídico en lo laboral; lo cual da cuenta de la complejidad de la crisis: se sufre un conjunto de afectaciones en diferentes ámbitos de la vida que a nivel individual te hunde. El grupo se torna vital. Aparece así la necesidad de establecer contacto con la otra persona, y lo impersonal se torna cara a cara: viejas y nuevas formas de economía -trueques, ferias-, estrategias para asegurar que la salud y la educación continúen en los espacios afectados -salas de atención barriales, bachilleratos populares-. La dificultad teje nuevas redes.

El año 2000, el del origen, se declaró en emergencia hídrica y sanitaria al municipio. El Foro, desde ese entonces, ha identificado puntualmente todos los nudos de la problemática hídrica, presentó planes alternativos a los propuestos por las autoridades (AySA, por ejemplo) y realizó seguimiento de todas las obras, aquellas paralizadas y las no iniciadas. Sin embargo, como también enseña la Historia (esa historia tan universal y monolítica que nos dan desde chiquitos), los quiebres solo fueron posibles gracias a que vecinas y vecinos pusieron el cuerpo. Fueron necesarios episodios como la “toma” de un edificio del Ministerio de Infraestructura provincial, o que en 2003 una vecina se encadenara a la pirámide de la Plaza de Mayo (emblema de “lo central”, ombligo de nuestra espiral), para que en ocasiones las autoridades aceptaran tomar en sus manos las propuestas.

LA UNIVERSIDAD EN EL BARRIO O EL PUEBLO EN LAS AULAS

Una de las primeras acciones emprendidas fue la de obtener datos. Parece mentira, pero el castillo de la ciencia insiste a veces una y otra vez con describir y diagnosticar, y eso se acumula. ¿Cuánto diagnóstico necesita la cuenca para emprender acciones? No obstante, es cierto que no se cuida lo que no se conoce. Mediante vínculos con profesionales de la salud se realizó una encuesta epidemiológica para reafirmar lo que venían experimentando en carne propia, y a la vez, poder “dialogar” con esas frías pantallas de la autoridad, que cuando no baja al terreno sólo establece contacto si empleas su terminología. Números, registros, estadísticas, que a veces dicen mucho, y otras no tanto. Fueron así apareciendo las escuelas y universidades que aportaban su conocimiento en diferentes campos (toma de muestras de agua y suelo; obras hídricas necesarias; problemáticas de acceso al mercado laboral, al sistema de salud y al educativo, etc.) extendiendo esa llama de conciencia de la problemática a nuevos vecinos y vecinas.

De allí que en el festejo de cumpleaños se haya hablado de cómo el Foro logró “romper los castillos de las universidades, a donde entraron las comunidades”. Se trata de un hermoso ejemplo de intercambio de saberes. Comentaban también que en los años ’90 aún no se hablaba de “saneamiento”, “ni siquiera la Organización Mundial de la Salud lo hacía”. Pero del barro literal se empezó a tomar conciencia del impacto de un territorio sin planificación, librado al desarrollo del mercado industrial e inmobiliario.

SABERES COLECTIVOS

Médicos del Mundo, universidades, centros culturales, movimientos sociales y políticos, muchos pasaron y aún entablan lazos entre sí y dan vida a este Foro, contribuyendo a afianzar un saber colectivo sobre lo hídrico en el sur del conurbano. En 2015, un potente “Programa Ambiental de las Organizaciones de Lomas de Zamora” condensa toda la problemática local y enumera detalladamente las medidas necesarias para mejorar la calidad de vida de la población. En un pequeño folleto que en la fiesta repartían, el espejismo del posible camino a la dignidad estaba en tus manos, y levantando la vista, en la de todos esos vecinos y vecinas orgullosos de sus logros, y aún seguros de lo que falta.

Una de las cosas que pone en tensión esta agrupación es el sentido profundo del conocimiento. Redefine los términos de esa relación “vecino” – “gobierno” en la posibilidad de ofrecer respuestas a los problemas históricos locales. Uno de los artilugios de la retórica actual en materia de políticas públicas es la “rendición de cuentas”: vos pagá tus impuestos, vecino/a, el gobierno se encarga del resto. Es básicamente una relación pasiva de contraprestación de servicios. Como cuando uno abona, por ejemplo, el celular. Si el funcionamiento de la línea es deficiente, uno se queja y trata de lograr que mejoren las condiciones, o se lo compense ante alguna deficiencia. Pero eso trasladado a los derechos de hábitat tiene un efecto político desmovilizador, que oscurece la potente idea de la autodeterminación, de decidir cómo vivimos. Ante la desidia estatal, quienes habitan los barrios salen por sí mismos a recorrer, intercambiar, identificar los orígenes de sus problemas. A leer entre líneas.

En ese desarrollo de alternativas desde abajo, los ciudadanos -no siempre proponiéndoselo- generan cuestionamientos al modelo hegemónico de administrar nuestras vidas, ese que se plantea como pilar en la propiedad y el contrato, estatuas del neoliberalismo. Franz Hinkelammert lo llama “negación de la complejidad del mundo”, el que en cierta forma se nos muestra invertido: mientras las autoridades se arrogan tener de su lado el saber técnico y científico para desarrollar las políticas públicas y avanzar con las obras de ingeniería, y así operan, a la larga todo ese saber acumulado procede en forma parcial y poco eficaz. Simplifica la realidad en definitiva, mientras que -por efecto de esa mirada- lo que la ciudadanía a veces termina aportando genera propuestas integrales que le machacan, en desprendidos términos: “tienen que prestar atención a esto, esto y esto. Y no olvidarse de esto”. Ofrecen una mirada totalizadora de una realidad que hay que asirla desde el todo, aunque tengamos que comenzar por partes; complejo y no parcial.

Por eso para el Foro no alcanzaba con la ingeniería pura. Interpretó integralmente el espacio geográfico del distrito en función de la cuenca. Fue aprendiendo -con esfuerzo, pérdidas de vidas y bienes, dedicación- sobre su territorio, la dinámica y escurrimiento del agua, los intereses del mercado inmobiliario, la importancia de los espacios verdes y los humedales. Así como se movilizan para pedir por un aliviador oeste en el Arroyo del Rey, sostienen la necesidad de relocalizaciones en casos urgentes, y de planes de urbanización y saneamiento para la población más expuesta a la contaminación. Comprende que la desigualdad social está en la base del problema ambiental. Y disputa el acceso a un bien que -en los términos vagos y “todocolorderosas” de los convenios internacionales-  se ha determinado como un derecho humano básico, el agua.

Me fui pensando: ¿cuántos años más tiene que festejar esta organización? ¿Más es mejor? ¿Debemos alegrarnos porque haya alcanzado la mayoría de edad y ahora pueda brindar? ¿No es lamentable? Personajes notables que ya no están (cuyas apasionantes trayectorias podemos leer en el libro de Patricia Rodriguez), vecinos que recogen su legado y marcan el camino para las futuras generaciones, seguramente plagado de las turbias aguas y escombros de burocracias y negociados… Con todo, creo que sí, hay que saber festejar y sonreír en la adversidad, saludar a sus integrantes y aprender de ellos. Seguir construyendo colectivamente.

Galería de imágenes – CUMPLEAÑOS NÚMERO 18 DEL FORO HÍDRICO DE LOMAS DE ZAMORA