BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

“La independencia que te da una bicicleta simboliza el acceso de la mujer a un mundo, hasta entonces, prohibido.… Por eso fue tan odiada. Que gracias a una bicicleta la mujer accediera a todo eso, y que encima fuese a través de una máquina sobre la que apoyaba sus partes y pedaleaba con las piernas abiertas, no podía ser más que considerado un escándalo”
Pilar Tejera autora de “Reinas de la carretera”


Afghanistán. 2001. El régimen Talibán se termina, pero las libertades de las mujeres siguen severamente cercenadas. Ser ciclista y mujer en ese país, es un acto de valentía. Pedalear es una cuestión de libertad y derechos de las mujeres. También, sobre la dominación de la calle por el dúo hombre/automóvil. Un grupo de mujeres conforman el equipo nacional de mujeres ciclistas, rompiendo tabúes sobre el uso de la bicicleta. Incluso lograron una nominación al Nobel de la Paz en 2016. 

 

Usted también, a partir de ahora, tendrá el privilegio de circular, como los ricos y los burgueses, más rápido que todo el mundo.En la sociedad del automóvil el privilegio de la élite está a su disposición.”
André Gorz, “La ideología social del automóvil”


Pakistán. 2019. A las mujeres no se les permite conducir ni ser propietarias de automóviles. Organizan bicicleteadas. La lucha por la equidad de género también avanza sobre dos ruedas.

 

“El coche es el bien de consumo peor aprovechado de la sociedad, dado que se calcula que pasa el 95% de su vida útil aparcado, ocupando en la gran mayoría de ocasiones un espacio público que, no olvidemos, nos pertenece a todos.”
Dani Cabezas, autor de “La revolución silenciosa”


Bélgica. 2019. Una carrera de bicis es detenida porque una mujer alcanzó al pelotón masculino, que había arrancado 10 minutos antes. Nicole Hanselmann fue forzada a detenerse por los organizadores de la carrera para reestablecer la división entre ambos pelotones. La carrera, como era de esperarse, la ganó un hombre. “Tal vez fuimos demasiado rápidas, o los hombres muy lentos”, posteó Nicole.

 

 

“Queremos ciudades sin violencia vial, pero también sin violencias de género, para esto el feminismo latinoamericano y decolonial nos reúne y abraza para dar lugar a la sororidad ciclista.”
Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica


Argentina. 2019. Durante la “Vuelta de San Juan”, una ciclista fue acosada por otro corredor. Tras la repercusión mediática, los organizadores decidieron echar al abusador para resguardar el “honor y la reputación de la Vuelta a San Juan, la UCI y el ciclismo en general”. Desde la Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica se denunció que el interés de la organización fue proteger a la competencia, no el de erradicar las actitudes machistas ni empatizar con la víctima. Llamaron a lograr un “compromiso de todas las organizaciones que realizan actividades relacionadas al uso de la bicicleta, para promocionar de manera activa la participación de mujeres y otros géneros no hegemónicos”.

 

La situación de las mujeres ciclistas en algunos países no sólo es cuestión de patriarcado y privación de derechos humanos, sino también un ataque a las bases del ambientalismo popular”
Environmental Justice Atlas “Women’s cycling team challenged several social norms and taboos in Afghanistan”


España. 2019. Proyecto Biela y Tierra. Un equipo de mujeres que recorrerán 3.000 km en bicicleta para intercambiar experiencias, con quienes producen y quienes consumen, ligadas a la alimentación sostenible.

 

“Puesto que los coches han matado a la ciudad, son necesarios coches aun más rápidos para escaparse hacia suburbios lejanos. Impecable circularidad: dennos más automóviles para huir de los estragos causados por los automóviles.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


Mundo. 2019. Juanita Arias Palacio recorre el mundo en bicicleta. Una mujer que se atrevió a salir sola, sobre dos ruedas, a visitar todos los lugares que le plazcan.

 

LA BICICLETA VERDE

Wadjda tiene 10 años. Vive en Arabia Saudita y asiste a una escuela de niñas, con una superiora que controla que las alumnas no se desvíen de las enseñanzas del Corán ni un milímetro. Wadjda suele recibir retos constantes, por sus zapatillas, por que no se cubre el pelo… Dentro de su casa tiene mayor libertad, aunque sea para escuchar la radio. Pero tampoco es el paraíso prometido, su padre está por tomar otra esposa, y su madre se ve ciertamente estresada por la noticia. Pero en su vida también existe Abdullah. Un amigo que anda siempre en bici y con el que pelean pero también se divierten.

Todo lo que Wadjda desea es comprarse una bici para ganarle una carrera a ese amigo, criado bajo las reglas patriarcales de un país islámico, donde las chicas no pueden siquiera pensar en andar en bici, ni hacer muchas de las cosas que los hombres si pueden. Sus deseos no existen, es un mundo donde las mujeres sólo están para objeto y propiedad del macho.

Wadjda igual se las ingenia, ingresa al grupo de estudio del Corán y termina ganando un premio en dinero que le permite acceder a la tan ansiada bicicleta verde. Bueno, en realidad no tan así, cuando confiesa qué es lo que piensa hacer con el premio estalla el escándalo y la directora de la escuela decide que el dinero irá a Palestina. Su madre finalmente le regala la bici: “quiero que seas la persona más feliz”. Es una película de ficción, pero bien podría ser un film documental.

 

 

“No se es libre de tener o no un automóvil porque el universo suburbano está diseñado en función del coche y, cada vez más, también el universo urbano.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


En muchos países, una mujer que se muestra en el espacio público sin una razón objetiva para ocuparlo – ir a la escuela o al mercado – es visto como una amenaza a la moralidad. Es por eso que estas mujeres están tomando las calles en bicicleta, como acto de rebeldía. El derecho a moverse libremente es política feminista internacional.

Pareciera que existe un boom de mujeres ciclistas, compiten en carreras y ganan premios, ya hay ropa de ciclista especial y hasta modelos de bicicletas diseñados exclusivamente para mujeres.
Pero no nos dejemos engañar, ese “boom” parece más una forma del capitalismo de expandir su mercado hacia el público femenino que un cambio radical en la forma en que construimos relaciones sociales y espaciales.


Moverse en bicicleta tiene todo que ver con la libertad, con el modo en que queremos vivir nuestras ciudades, con sentir el viento y escuchar a las aves cantar. Es una subversión del modo que nos impone la ciudad, negarse a depender del petróleo que viene de países aplastados por guerras absurdas, que contamina el aire y atropella animales, rechazar el urbanismo tecnocrático y mercantil que destruye los espacios comunes para abrir paso a autopistas y que todo lo convierte en un lugar de paso, puro tránsito, aunque nunca se llegue a ningún lado.
El automóvil prometió ser la máquina que permitiría a su dueño llegar a donde quisiera a toda velocidad, sin embargo, basta intentar recorrer la ciudad de Buenos Aires (y apostaría que no es una característica única de esta urbe), para enfurecerse por la insostenible y caótica cantidad de autos particulares que circulan a la misma hora y por el mismo lugar, imposibilitando a cualquier ser humano calcular el tiempo necesario para llegar del punto A al punto B, y eso si logra llegar.

André Gorz nos advertía en su libro “Ecológica” que el problema del transporte debe ser vinculado al problema de la ciudad, de la división social del trabajo y de cómo introdujo la compartimentación entre las diferentes dimensiones de nuestras existencias. El territorio donde vivimos debe volver a ser un espacio habitable, no un lugar de paso diseñado más en función del tránsito vehicular, sino construido y vivido priorizando las actividades humanas y la vida en común.

Tal vez es hora de pensar en un sistema de propiedad comunal del automóvil y una priorización real del transporte público y de bicicletas. Y especialmente, considerar seriamente las necesidades de las mujeres a la hora de movilizarse por la ciudad y ocupar el espacio público, esto implica también dar lugar a otra lógica de construcción social, una ligada al ecofeminismo, desde donde se tejen lazos de solidaridad y respeto medioambiental y no de competencia, tan arraigada en las sociedades patriarcales, donde el deporte es mayormente considerado en su forma más competitiva.
Sólo así recuperaremos las ciudades para que vuelvan a ser espacios comunes, plenos de vida y biodiversidad y no zonas construidas, por y para, la lógica tirana del capitalismo petrodependiente.

LOS ANIMALES, MIS HERMANOS

LOS ANIMALES, MIS HERMANOS

Aquel día, su último día de vida, ella fue conducida a un camión que, junto con otras, la trasladaría a su destino final. La sacaron de su pequeña celda y la llevaron hacia el transporte con bastante dificultad, ya que su cuerpo deteriorado por los años de encierro y abusos a duras penas le permitía caminar. Sus captores la subieron a ella y a otras catorce compañeras a la parte trasera del camión, una estructura sucia y pestilente tan pequeña que apenas podían moverse. Así viajó durante más de diez horas, hacinada, sin agua y sin alimento. Dos de sus compañeras murieron en el camino y viajaron así, muertas.

Ella, que no tenía nombre, llegó a su destino exhausta y aterrada. Allí se encontró con un recinto mucho más lúgubre que aquel en donde había vivido durante toda su vida. La bajaron del camión y apenas a unos metros de distancia pudo ver los cuerpos mutilados de otras como ella, convertidos en despojos. Ya no dudó de su destino. Gritó con todas sus fuerzas y trató de escapar. Ni sus heridas abiertas ni sus tumores ulcerados pudieron evitar que diera esa batalla final. La metieron en un corral de hierro y lo último que vieron sus ojos desorbitados fue una pistola que le apuntaba a la frente. Después, vino el tiro en la cabeza. Y eso fue todo.

Más de 90.000 millones de animales mueren cada año para satisfacer la demanda de la industria ganadera.

Ella es una de las trescientas millones de vacas que cada año mueren víctimas de la producción animal. Patos, cerdos, pollos, ovejas, gallinas, perros, conejos y muchos otros animales son utilizados de diferentes maneras para un único propósito: servir a los intereses de la especie humana. Ante estos hechos emerge una cuestión ineludible que todavía no ha sido resuelta: ¿es ético utilizar a los animales sin tener en cuenta su propio interés? ¿Los animales tienen derechos?

La cuestión de los derechos de los animales no es nueva. Ya desde el 500 a.C., el filósofo y matemático Pitágoras consideraba que el alma de los animales era tan inmortal como la de los seres humanos y que podía reencarnar indistintamente en unos y otros. Como contrapartida, más de mil años después, otro filósofo, René Descartes, planteó que los animales no son más que autómatas, cuyos quejidos no indican sufrimiento, sino el mal funcionamiento de un mecanismo interno, al igual que la rueda de un coche chirría cuando le falta grasa.

Hoy en día la ciencia ha refutado el argumento de Descartes: los animales no son máquinas y sus quejidos sí son de dolor. Y no solo eso: la etología, que es la ciencia que estudia el comportamiento animal, ha demostrado mucho más. Los animales, en su gran mayoría, son seres conscientes, inteligentes, que forman vínculos unos con otros, que son capaces de dar y recibir afecto e incluso pueden sufrir trastornos psicológicos. En efecto, se ha documentado la aparición de patologías en animales en cautiverio, como trastornos obsesivo-compulsivos, anorexia, estrés, depresión y muchas más como consecuencia de la pérdida de la libertad, la soledad, el maltrato y otros factores. Lejos de ser máquinas, los animales son seres plenamente sintientes, conscientes y con necesidades específicas tanto en el orden de lo físico como de lo emocional y lo social.

Los cerdos son mutilados al nacer y asesinados apenas a los seis meses de vida.

En 1964, la autora y activista inglesa Ruth Harrison publicó un libro llamado Animal Machines, en el que exponía la realidad de la cría intensiva de los llamados animales de granja. La sociedad europea quedó fuertemente impactada al enterarse del trato que sufrían los animales a manos de la industria. En 1948 se había redactado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a raíz de la cual surgieron dos preguntas: ¿por qué los seres humanos tenemos derechos? Y, ¿por qué los animales no tienen derechos análogos a los derechos humanos?

El término especismo fue creado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder y hace referencia a un tipo de prejuicio que tiene como fundamento la especie. Así como el sexismo es un tipo de prejuicio basado en el sexo y el racismo en la etnia (porque la raza humana es una sola), el especismo presupone la superioridad de una especie sobre todas las demás. Si bien no es un prejuicio moral, sí tiene consecuencias, ya que le da sustento a la creencia general de que es correcto matar animales para satisfacer demandas humanas. Entonces, la explotación de la que son víctimas los animales tiene como fundamento un prejuicio.

¿Cómo se puede asegurar esto? A lo largo de la historia, el ser humano ha buscado diferenciarse del resto de los seres vivos que cohabitan el planeta. Si bien la ciencia cada vez lo va desplazando más de ese lugar privilegiado que se ha dado a sí mismo, queda un último refugio para justificar su dominio: la conciencia y la inteligencia. Sin embargo, también hay un prejuicio detrás de este argumento. Muchas veces se presupone que las personas deben tener más derechos ya que tienen inteligencia y conciencia. Pero si comparamos a un cerdo con un bebé recién nacido, será indiscutible que el cerdo es más inteligente y más conciente. ¿Sería correcto utilizar al bebé para los fines del cerdo? ¿Por qué no lo es?

Hablar de lo que es correcto es hablar de ética. No es correcto maltratar ni matar a ninguna persona, sea de la edad que sea, ni para los fines que sean (incluso si es por el llamado “bien común”). Los derechos humanos son universales porque detrás de ellos hay una serie de valores, como la dignidad, la igualdad y la libertad, que las sociedades intentan alcanzar. ¿Por qué no tratamos a los animales con esa misma vara? Si defendemos una serie de valores éticos y morales independientes del individuo, ¿por qué no aplicamos ese mismo criterio cuando se trata de otras especies? Todos los caminos conducen al especismo. Y, en última instancia, al poder. Los animales no tienen forma de defenderse. No tienen voz para protestar. El ser humano hace lo que hace porque puede. El pragmatismo en su máxima expresión.

El Movimiento Abolicionista de Liberación Animal propone echar por tierra aquel prejuicio primigenio que justifica la explotación de los animales por el solo hecho de ser animales. El fin último es abolir la producción animal y lograr que los animales sean equiparables en derechos a los seres humanos, como planteaba Pitágoras respecto de las almas. Filósofos como Peter Singer y Tom Regan le han dado al movimiento una voz fuerte pero aún distante de las grandes masas. Los animales sirven a intereses que son muy difíciles de erradicar y cuyo cuestionamiento no está en el radar del pensamiento colectivo.

Edgar Kupfer-Koberwitz fue un humanista y pacifista polaco que estuvo preso en Dachau, el tristemente célebre campo de concentración nazi, durante casi cinco años. Allí escribió un diario clandestino, hecho de retazos, que luego de sobrevivir a aquella tragedia publicó bajo el nombre de “Diarios de Dachau”. Nada mejor que cerrar con una cita de uno de sus escritos titulado “Los animales, mis hermanos”:

Yo me siento feliz, nadie me mata; ¿por qué iba yo a herir o a matar a otras criaturas o hacer que las hiriesen o las matasen por mi placer y conveniencia? ¿No es sencillamente algo natural, el que yo no inflija en otras criaturas aquello que, espero y temo, nunca será infligido en mí? ¿No sería muy injusto hacer tales cosas sin otro propósito que el de gozar de un frívolo placer físico a costa del sufrimiento de otros, de la muerte de otros? ¿No crees que la obligación del más grande, el más fuerte, el superior, es la de proteger a las criaturas más débiles en vez de perseguirlas, en vez de la matarlas? Noblesse oblige. Yo quiero actuar de una manera noble.

LA MAYORÍA DE EDAD NO SIEMPRE ES BUENA NOTICIA

LA MAYORÍA DE EDAD NO SIEMPRE ES BUENA NOTICIA

La organización Foro Hídrico de Lomas de Zamora cumplió 18 años de trabajo continuo por un derecho básico, el acceso al agua y el fin de la contaminación de la cuenca del río Matanza-Riachuelo.

Un festejo de cumpleaños se vivió el miércoles 20 de junio, el mismísimo feriado nacional del Día de la Bandera, en una escuela pública de Lomas de Zamora, Buenos Aires. Se trató del aniversario número 18 de la organización vecinal Foro Hídrico de Lomas de Zamora, que lleva todos esos años luchando por resolver la problemática ambiental que afecta a gran parte del sur del conurbano bonaerense: falta de acceso al agua potable y eventos de inundaciones en uno de los lugares más contaminados del planeta, la cuenca del río Matanza-Riachuelo. Esta organización, nacida en el convulsionado año 2000 de una conjunción de asambleas y movimientos sociales y políticos, se ha situado como una referencia local en la problemática hídrica. Es la expresión del saber colectivo, una agrupación abierta, un foro que parte del diálogo de saberes y genera redes para interpretar el territorio. No busca solo denunciar los problemas, siempre quiso ser también parte de la solución.

La ocasión fue propicia para el festejo, aún con un panorama complicado frente a la crisis económica que atraviesa el país. Hubo clima distendido, vecinos y vecinas reunidos y regalándose abrazos, murgas que sacaban sonrisas y contagiaban el ritmo. También la presentación de un libro que narra la historia de la organización, las luchas, logros y sinsabores por acceder al agua y al saneamiento. Un panel de expositores con personalidades que acompañaron al Foro, miembros -desde los históricos (algunos que ya no están físicamente, pero quedan en la memoria por su ejemplo y compromiso) a nuevas generaciones- y compañerismo de militancia y luchas compartidas, otras organizaciones que venían a saludar y contar -micrófono abierto- todo lo que aprendieron de su accionar.

LAS AGUAS BAJAN TURBIAS

A lo largo del siglo XX, la zona sur fue sede principal del proceso de industrialización de Buenos Aires, suceso que contrajo también un importante proceso de ocupación del suelo sin coordinación previa por parte del Estado. A la larga, las obras se fueron concentrando en las zonas céntricas, generando una suburbanización en la que servicios y equipamiento urbano básicos no fueron asumidos por las autoridades. Las ciudades que se van expandiendo implican calles y caminos, pavimento, medios de transporte, instituciones educativas y sanitarias, espacio verde y público, todo lo que contribuye a generar vínculos donde los ciudadanos puedan ejercer sus derechos y vivir. No obstante, es conocido el camino de la desolación: la infraestructura urbana parece estar siempre un paso detrás de los deseos de ocupar la tierra para vivirla. A veces muy tardíamente, o en forma deficiente; las obras prometidas para el partido de Lomas de Zamora nunca se hicieron o terminaron. Cabe aclarar que esta situación se repite en otros municipios, por mencionar solo a algunos, Lanús, Almirante Brown, Esteban Echeverría.

El partido de Lomas, ubicado a 10 minutos en auto de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, es una muestra botón de la desigualdad urbana. Atravesada por varios arroyos con desembocadura en el Río de la Plata, o el mismo Riachuelo, en Lomas algunos sufren más que otros las lluvias y temporales. Los barrios más alejados del centro, sin agua potable y con elevados índices de población contaminada con plomo se llevan la peor parte. Falta de agua y cloacas, rellenos clandestinos, basurales a cielo abierto. Barrios como Ingeniero Budge, Villa Fiorito y Villa Lamadrid, están expuestos a los desbordes del Arroyo del Rey, por ejemplo. Industrias vuelcan contaminantes y rellenos ilegales obstruyen la salida del agua de los arroyos Galíndez, Santa Catalina, Mujica, Unamuno.

LUCHAS DESDE ABAJO

De esta situación crítica, y a hombros de movimientos sociales y políticos de larga data, fueron emergiendo agrupamientos de base que reclamaban al Estado por agua potable y cloacas. Algunos expositores lo definieron como “organización y lucha de los de abajo para los de abajo”. Porque han sido marginados de un proceso inclusivo donde sus derechos sean realizados. El Foro es uno de los ejemplos patentes de cómo las salidas se pueden pensar desde la base de lo social, generando vínculos, “organizándose desde la diversidad”.

Los antecedentes más directos son los destellos de movilización y horizontalismo de las asambleas ciudadanas de comienzos de este siglo, en el contexto de una fuertísima crisis económica que ahora se vislumbra -con sus obvias diferencias- peligrosamente cercana. Clubes y Sociedades de Fomento fueron núcleos de reuniones y trabajo local a contrapelo para ciudadanos afectados por las inundaciones recurrentes y la contaminación, pero también por un contexto fatídico en lo laboral; lo cual da cuenta de la complejidad de la crisis: se sufre un conjunto de afectaciones en diferentes ámbitos de la vida que a nivel individual te hunde. El grupo se torna vital. Aparece así la necesidad de establecer contacto con la otra persona, y lo impersonal se torna cara a cara: viejas y nuevas formas de economía -trueques, ferias-, estrategias para asegurar que la salud y la educación continúen en los espacios afectados -salas de atención barriales, bachilleratos populares-. La dificultad teje nuevas redes.

El año 2000, el del origen, se declaró en emergencia hídrica y sanitaria al municipio. El Foro, desde ese entonces, ha identificado puntualmente todos los nudos de la problemática hídrica, presentó planes alternativos a los propuestos por las autoridades (AySA, por ejemplo) y realizó seguimiento de todas las obras, aquellas paralizadas y las no iniciadas. Sin embargo, como también enseña la Historia (esa historia tan universal y monolítica que nos dan desde chiquitos), los quiebres solo fueron posibles gracias a que vecinas y vecinos pusieron el cuerpo. Fueron necesarios episodios como la “toma” de un edificio del Ministerio de Infraestructura provincial, o que en 2003 una vecina se encadenara a la pirámide de la Plaza de Mayo (emblema de “lo central”, ombligo de nuestra espiral), para que en ocasiones las autoridades aceptaran tomar en sus manos las propuestas.

LA UNIVERSIDAD EN EL BARRIO O EL PUEBLO EN LAS AULAS

Una de las primeras acciones emprendidas fue la de obtener datos. Parece mentira, pero el castillo de la ciencia insiste a veces una y otra vez con describir y diagnosticar, y eso se acumula. ¿Cuánto diagnóstico necesita la cuenca para emprender acciones? No obstante, es cierto que no se cuida lo que no se conoce. Mediante vínculos con profesionales de la salud se realizó una encuesta epidemiológica para reafirmar lo que venían experimentando en carne propia, y a la vez, poder “dialogar” con esas frías pantallas de la autoridad, que cuando no baja al terreno sólo establece contacto si empleas su terminología. Números, registros, estadísticas, que a veces dicen mucho, y otras no tanto. Fueron así apareciendo las escuelas y universidades que aportaban su conocimiento en diferentes campos (toma de muestras de agua y suelo; obras hídricas necesarias; problemáticas de acceso al mercado laboral, al sistema de salud y al educativo, etc.) extendiendo esa llama de conciencia de la problemática a nuevos vecinos y vecinas.

De allí que en el festejo de cumpleaños se haya hablado de cómo el Foro logró “romper los castillos de las universidades, a donde entraron las comunidades”. Se trata de un hermoso ejemplo de intercambio de saberes. Comentaban también que en los años ’90 aún no se hablaba de “saneamiento”, “ni siquiera la Organización Mundial de la Salud lo hacía”. Pero del barro literal se empezó a tomar conciencia del impacto de un territorio sin planificación, librado al desarrollo del mercado industrial e inmobiliario.

SABERES COLECTIVOS

Médicos del Mundo, universidades, centros culturales, movimientos sociales y políticos, muchos pasaron y aún entablan lazos entre sí y dan vida a este Foro, contribuyendo a afianzar un saber colectivo sobre lo hídrico en el sur del conurbano. En 2015, un potente “Programa Ambiental de las Organizaciones de Lomas de Zamora” condensa toda la problemática local y enumera detalladamente las medidas necesarias para mejorar la calidad de vida de la población. En un pequeño folleto que en la fiesta repartían, el espejismo del posible camino a la dignidad estaba en tus manos, y levantando la vista, en la de todos esos vecinos y vecinas orgullosos de sus logros, y aún seguros de lo que falta.

Una de las cosas que pone en tensión esta agrupación es el sentido profundo del conocimiento. Redefine los términos de esa relación “vecino” – “gobierno” en la posibilidad de ofrecer respuestas a los problemas históricos locales. Uno de los artilugios de la retórica actual en materia de políticas públicas es la “rendición de cuentas”: vos pagá tus impuestos, vecino/a, el gobierno se encarga del resto. Es básicamente una relación pasiva de contraprestación de servicios. Como cuando uno abona, por ejemplo, el celular. Si el funcionamiento de la línea es deficiente, uno se queja y trata de lograr que mejoren las condiciones, o se lo compense ante alguna deficiencia. Pero eso trasladado a los derechos de hábitat tiene un efecto político desmovilizador, que oscurece la potente idea de la autodeterminación, de decidir cómo vivimos. Ante la desidia estatal, quienes habitan los barrios salen por sí mismos a recorrer, intercambiar, identificar los orígenes de sus problemas. A leer entre líneas.

En ese desarrollo de alternativas desde abajo, los ciudadanos -no siempre proponiéndoselo- generan cuestionamientos al modelo hegemónico de administrar nuestras vidas, ese que se plantea como pilar en la propiedad y el contrato, estatuas del neoliberalismo. Franz Hinkelammert lo llama “negación de la complejidad del mundo”, el que en cierta forma se nos muestra invertido: mientras las autoridades se arrogan tener de su lado el saber técnico y científico para desarrollar las políticas públicas y avanzar con las obras de ingeniería, y así operan, a la larga todo ese saber acumulado procede en forma parcial y poco eficaz. Simplifica la realidad en definitiva, mientras que -por efecto de esa mirada- lo que la ciudadanía a veces termina aportando genera propuestas integrales que le machacan, en desprendidos términos: “tienen que prestar atención a esto, esto y esto. Y no olvidarse de esto”. Ofrecen una mirada totalizadora de una realidad que hay que asirla desde el todo, aunque tengamos que comenzar por partes; complejo y no parcial.

Por eso para el Foro no alcanzaba con la ingeniería pura. Interpretó integralmente el espacio geográfico del distrito en función de la cuenca. Fue aprendiendo -con esfuerzo, pérdidas de vidas y bienes, dedicación- sobre su territorio, la dinámica y escurrimiento del agua, los intereses del mercado inmobiliario, la importancia de los espacios verdes y los humedales. Así como se movilizan para pedir por un aliviador oeste en el Arroyo del Rey, sostienen la necesidad de relocalizaciones en casos urgentes, y de planes de urbanización y saneamiento para la población más expuesta a la contaminación. Comprende que la desigualdad social está en la base del problema ambiental. Y disputa el acceso a un bien que -en los términos vagos y “todocolorderosas” de los convenios internacionales-  se ha determinado como un derecho humano básico, el agua.

Me fui pensando: ¿cuántos años más tiene que festejar esta organización? ¿Más es mejor? ¿Debemos alegrarnos porque haya alcanzado la mayoría de edad y ahora pueda brindar? ¿No es lamentable? Personajes notables que ya no están (cuyas apasionantes trayectorias podemos leer en el libro de Patricia Rodriguez), vecinos que recogen su legado y marcan el camino para las futuras generaciones, seguramente plagado de las turbias aguas y escombros de burocracias y negociados… Con todo, creo que sí, hay que saber festejar y sonreír en la adversidad, saludar a sus integrantes y aprender de ellos. Seguir construyendo colectivamente.

Galería de imágenes – CUMPLEAÑOS NÚMERO 18 DEL FORO HÍDRICO DE LOMAS DE ZAMORA