UN MILLÓN DE ESPECIES DE ANIMALES Y PLANTAS PUEDEN EXTINGUIRSE…

UN MILLÓN DE ESPECIES DE ANIMALES Y PLANTAS PUEDEN EXTINGUIRSE…

Esta nota es una versión acotada de la publicada en La Izquierda Diario

El lunes 6 de mayo, se dio a conocer el informe del IPBES, la Plataforma intergubernamental de ciencia y políticas sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services), el trabajo de más de 400 especialistas de 50 países da cuenta del tétrico panorama a futuro que le espera a la humanidad, los animales y plantas que vivimos en este planeta.

Más de un millón de especies de flora y fauna están en peligro de extinción, a un ritmo sin precedentes en la historia, debido principalmente a los cambios en el uso del suelo y del agua, la explotación directa de los organismos, el cambio climático, la contaminación y las especies invasoras. En ese orden.

Sr Robert Watson, jefe del IPBES, declaró que “la salud de los ecosistemas sobre los que nosotros y todas las especies depende se está deteriorando más rápido que nunca. Estamos erosionando los propios fundamentos de nuestra economía, sostenimiento, seguridad alimentaria, salud y calidad de vida global”.

NÚMEROS QUE ASUSTAN, O DEBERÍAN HACERLO

Desde 1980 la emisión de gases de efecto invernadero se ha duplicado, generando un aumento de la temperatura global promedio de 0,7 grados Celsius, lo que ya está impactando tanto a nivel ecosistémico como genético, y sus efectos se esperan que se incrementen en las próximas décadas.

La abundancia de especies nativas en la mayor parte de los hábitats terrestres decayó en al menos un 20%, desde 1900. Más del 40% de las especies de anfibios, 33% de corales y más de un tercio de los mamíferos marinos están amenazados. La evidencia sobre insectos sugiere que al menos un 10% se encuentra bajo amenaza, 680 especies de vertebrados fueron extintos desde el siglo 16 y más del 9% de las razas de mamíferos domésticos para el 2016, con al menos 1000 razas más en peligro.

Estos resultados dan cuenta del fracaso total de alcanzar, al menos, 35 de los 44 objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas sobre pobreza, hambre, salud, agua, ciudades, clima, océanos y tierra, y sólo podrían alcanzarse 4 de las 20 metas de Aichi sobre Biodiversidad.

Entre otros puntos destacados del informe, se mencionan la alteración de tres cuartos de los ambientes terrestres y aproximadamente 66% de los marinos por acciones humanas, tendencia que resulta ligeramente menos severa en áreas bajo manejo de poblaciones originarias y comunidades locales. La tasa de extinción de hoy es de diez a cientos de veces más alta, en promedio, que la de los últimos 10 millones de años. Más de un tercio de la superficie terrestre y un 75% de las fuentes de agua dulce son usadas para agricultura y producción pecuaria.

SUSTENTABILIDAD COMO ÚNICA OPCIÓN

El informe plantea que esta tendencia podría revertirse con un cambio “fundamental, una reorganización amplia de sistemas en lo tecnológico, económico y social, incluyendo paradigmas, metas y valores”; propone además manejos integrados y acercamientos intersectoriales que tengan en cuenta los intercambios entre la producción de comida, la energía, la infraestructura, el agua potable y la conservación de la biodiversidad. El punto más sobresaliente es que explicita la necesidad de “alejarse del actual y limitado paradigma del crecimiento económico” e incluso hace mención al problema de la extracción de recursos que se produce en una parte del mundo para satisfacer la demanda de consumo en otras regiones.

Sin embargo, vale la pena poner en tensión estas ideas, ya que bajo el sistema de producción capitalista, el calentamiento global, la acidificación de los océanos, del aire y la contaminación del agua, la deforestación, la extinción de las especies, etc. son el resultado necesario e inevitable de anteponer los beneficios económicos a la sostenibilidad de la vida.La necesidad del capitalismo de producir cada vez un mayor número de mercancías es fundamentalmente incompatible con la sustentabilidad ecológica.” 

Por eso, sólo si la gran masa oprimida de la humanidad se organiza para quebrar el poder destructivo del capitalismo, arrancando de sus manos el control de las sociedades y luchando para construir relaciones sociales equitativas y solidarias, entre humanos y con la Naturaleza y lo no humano, con el objetivo de producir para satisfacer demandas sociales y no el lucro privado, podremos salvarnos nosotros y a los millones de animales y plantas a los que estamos condenando a desaparecer de la faz de la tierra.

 

EL RÍO SOMOS TODAS

EL RÍO SOMOS TODAS

El Río Matanza-Riachuelo es un cuerpo de agua muerto. La zona con más industrias de la provincia de Buenos Aires, con una cuenca de 2240 km2 que abarca 14 municipios, donde viven aproximadamente 7 millones personas, de 64 km de extensión hasta desembocar en el Río de la Plata, el Riachuelo acumula y transporta gran cantidad de elementos tóxicos que las fábricas arrojan al agua entre ellos cromo, plomo y cobre generando todo tipo de padecimientos en las poblaciones que se asientan en sus márgenes, ciudadanos pobres y con sus derechos vulnerados.

“Mujeres del Río” es un cortometraje de investigación dirigido por Soledad Fernández Bouzo que indaga en la lucha permanente por sanear el agua, el suelo y el aire de la cuenca que llevan adelante tres mujeres: Beatriz Mendoza, Claudia Leguizamón y Graciela Itatí Aguirre.

 

EL RÍO SOMOS TODAS

Ayer en la Universidad Nacional de Moreno se llevó adelante una proyección del corto, junto a la realizadora y a Marta Maffei (Dirigente sindical docente argentina) y Maristella Svampa (Doctora en Sociología) quienes pudieron charlar con el público sobre algunas cuestiones pertinentes al rol de las mujeres en las luchas ambientales y la situación de extrema gravedad ecológica que estamos atravesando como humanidad.

“Esta es una invitación poco común”, con esta frase dio inicio a su charla Maristella Svampa, haciendo referencia a la invisibilización de la temática ambiental en la agenda pública, especialmente a nivel académico y estatal, y más aún, cuando los afectados son las poblaciones en situación de mayor vulnerabilidad. Hace 10 años que la causa del Río Matanza-Riachuelo adquirió resonancia mediática, gracias al fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, que ordenó su saneamiento.

Para Svampa, para poder entender el caso del Riachuelo se necesita hacer uso de algunos conceptos clave y entender cómo estos se relacionan entre sí. El primero de esos conceptos es el de racismo ambiental, que tiene que ver con la invisibilización de ciertas poblaciones, excluidas y marginalizadas. El segundo concepto es el de zona de sacrificio, que son esos lugares donde viven las personas en condiciones precarias y marginales, áreas que son utilizadas para depositar los excedentes tóxicos, o pasivos ambientales, de la producción industrial, y el último es el concepto de maldesarrollo, que apunta a dar cuenta de un modelo insustentable, con consecuencias sanitarias graves para las poblaciones.

En cuanto al rol de la mujer, Svampa destacó el protagonismo de los feminismos populares o del sur, que han surgido en toda América Latina, principalmente conformados por mujeres en situación de marginalidad, pobres, indígenas, campesinas, y que visibilizan su situación de exclusión. Para la investigadora, estos son movimientos feministas situados en luchas concretas, de aspectos comunitarios.

La radicalidad de estos feminismos populares está en su reivindicación de una cultura de la vida, contraria a la cultura de la muerte que nos ha impuesto el sistema capitalista y patriarcal, y una cultura de la vida y el cuidado. Poner de manifiesto la relación entre mujer y Naturaleza, entre feminismo y ecologismo y poner en cuestión las “dualidades de la modernidad”, esto es la separación arbitraria de los pares naturaleza/sociedad, Mujer/Hombre, humano/no-humano, donde además, uno de esos polos siempre es jerarquizado sobre otro, desconociendo la diferencia y desvalorizándolo, abriendo el camino para la dominación y la opresión.

En este sentido, para la especialista “el ecofeminismo revaloriza aquello que fue denigrado por el pensamiento moderno y patriarcal, poniendo en el centro la tarea del cuidado, sin esencializarlo”; cuando esencializar el rol de cuidadoras fue justamente lo que hizo el patriarcado, separando a los hombres de ese rol y anulando su capacidad de empatía. El cuidado al que se hace referencia tiene que ver con cuidar del otro, de la Naturaleza, de la producción y reproducción de la vida y de su sostenibilidad. Svampa resaltó que los humanos no somos seres autónomos sino seres vulnerables e inderdependientes, o sea, ecodependientes.

“Debemos resaltar que no todo el movimiento feminista asume que la tarea del cuidado de la Naturaleza es tan prioritaria como conseguir la abolición del patriarcado y terminar con la cultura machista y violenta, y en ese sentido, es necesario hoy más que nunca articular entre la agenda del ecofeminismo con los feminismos como el ‘ni una menos’” concluyó Svampa.

Por su parte, Marta Maffei recordó que las luchadoras y luchadores por el saneamiento del Riachuelo no se plantearon la descontaminación del río sino el saneamiento de la cuenca completa, del suelo, el agua y la tierra. “La tierra de la cuenca está llena de tóxicos, ahora mismo”, advirtió Maffei, y agregó que “están construyendo una gran cloaca para verter desechos en el Río de la Plata, y la tierra que remueven luego la acumulan en cualquier lado, donde los chicos juegan, al aire libre”.

Existe hoy una capacidad tecnológica y científica que nos contamina a gran escala, debemos repensar el rol de la investigación en relación a las necesidades y luchas sociales. El derecho de propiedad nos hace creer que podemos hacer lo que queremos con nuestro pedazo de tierra, sin considerar cómo eso afecta a los demás, el daño colateral de las actividades industriales es aceptado y no se controla.

Para Maffei, es necesario pensar al agua como un derecho humano, no hay posibilidad de vida sana (como manda el artículo 41 de la Constitución Nacional argentina) tomando agua contaminada. Además, recordó que las mujeres, por su constitución física orgánica, absorben mayor cantidad de toxinas que los hombres y la ciencia médica no está reconociendo suficientemente esta diferencia para realizar estudios específicos. Últimamente han cobrado relevancia enfermedades como la sensibilidad química múltiple, la fibromialgia y la fatiga crónica, todas relacionadas a la grave contaminación del ambiente.

SOBRE LA PELÍCULA 

Mujeres del Río

ver online: https://www.youtube.com/watch?v=6IlwE5ZocIw&t=653s

Dirección: Soledad Fernández Bouzo

Duración: 11’ 52’’

Universidad de Buenos Aires, 2018

Producción: Instituto de Investigaciones Gino Germani y el Centro de Producción e Investigación Audiovisual de la Facultad de Ciencias Sociales (Universidad de Buenos Aires).

Realizado en el marco del concurso de microrrelatos audiovisuales de investigación social, financiado por la Secretaría de Políticas Universitarias del Ministerio de Educación e impulsado por el Consejo de Decanos de las Facultades de Ciencias Sociales y Humanas en el año 2015.

 

22 de abril | Día de la Tierra

22 de abril | Día de la Tierra

El 22 de abril de 1970 se celebró por primera vez el Día Internacional de la Madre Tierra (o día de la Tierra), en Estados Unidos, por iniciativa del senador Gaylord Nelson. La preocupación por los impactos de las actividades humanas sobre la vida y los ecosistemas no es nada reciente: ya en aquel entonces había muchas voces que alertaban sobre estos impactos y pronosticaban un futuro siniestro de persistir el mismo modelo de producción que los estaba causando. Y el gran problema de este modelo también estaba claro cincuenta años atrás: la humanidad estaba acercándose peligrosamente a los límites del crecimiento. En efecto, en 1972 el Massachusetts Institute of Technology (MIT) publicó The limits of Growth (“Los límites del crecimiento”), un informe en el que se da cuenta, a lo largo de sus casi doscientas páginas, de la insensatez de perseguir un crecimiento infinito en un planeta cuyos recursos están limitados.

Desde entonces han pasado 49 Días Internacionales de la Tierra, 24 Conferencias sobre Cambio Climático y 14 Conferencias de Naciones Unidas sobre la Biodiversidad. Se han establecido los Objetivos de Desarrollo del Milenio y luego los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se estableció el Protocolo de Kyoto, que fracasó, y desde 2015 el Acuerdo de París. Se han celebrado otros tantos encuentros: sobre océanos, bosques, glaciares, pueblos indígenas, países emergentes, migraciones, transporte sostenible y más. Pero a la par de todos estos encuentros y acuerdos, el modelo de producción lineal, de depredación de recursos naturales y de consumo voraz persiste en su hegemonía, como si nada pasara. 50 años después la economía sigue siendo lineal, dependiente de fuentes de energía no renovables, de la esclavitud y la explotación de animales y seres humanos. Insensato y desolador.

El Quinto Informe del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) nos dice que estamos en un brete, pero que todavía estamos a tiempo de evitar una verdadera catástrofe. El cambio climático es una amenaza que hoy se ciñe sobre nuestras cabezas más que nunca. Tenemos incluso un margen de tiempo para actuar: doce años. Hoy, 22 de abril de 2019, están a la vista los efectos devastadores de este sistema depredador y excluyente. El cambio climático es un síntoma. El sistema de económico y productivo es la enfermedad. La buena noticia es que la cura está en nuestras manos. Para que, dentro de doce años, el 22 de abril de 2041 sea, quizá por primera vez, un día para celebrar. Pero hoy es un día para luchar y para cambiar.

BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

BICICLETA O BARBARIE. LA BICI ES ECOLOGICA Y FEMINISTA

“La independencia que te da una bicicleta simboliza el acceso de la mujer a un mundo, hasta entonces, prohibido.… Por eso fue tan odiada. Que gracias a una bicicleta la mujer accediera a todo eso, y que encima fuese a través de una máquina sobre la que apoyaba sus partes y pedaleaba con las piernas abiertas, no podía ser más que considerado un escándalo”
Pilar Tejera autora de “Reinas de la carretera”


Afghanistán. 2001. El régimen Talibán se termina, pero las libertades de las mujeres siguen severamente cercenadas. Ser ciclista y mujer en ese país, es un acto de valentía. Pedalear es una cuestión de libertad y derechos de las mujeres. También, sobre la dominación de la calle por el dúo hombre/automóvil. Un grupo de mujeres conforman el equipo nacional de mujeres ciclistas, rompiendo tabúes sobre el uso de la bicicleta. Incluso lograron una nominación al Nobel de la Paz en 2016. 

 

Usted también, a partir de ahora, tendrá el privilegio de circular, como los ricos y los burgueses, más rápido que todo el mundo.En la sociedad del automóvil el privilegio de la élite está a su disposición.”
André Gorz, “La ideología social del automóvil”


Pakistán. 2019. A las mujeres no se les permite conducir ni ser propietarias de automóviles. Organizan bicicleteadas. La lucha por la equidad de género también avanza sobre dos ruedas.

 

“El coche es el bien de consumo peor aprovechado de la sociedad, dado que se calcula que pasa el 95% de su vida útil aparcado, ocupando en la gran mayoría de ocasiones un espacio público que, no olvidemos, nos pertenece a todos.”
Dani Cabezas, autor de “La revolución silenciosa”


Bélgica. 2019. Una carrera de bicis es detenida porque una mujer alcanzó al pelotón masculino, que había arrancado 10 minutos antes. Nicole Hanselmann fue forzada a detenerse por los organizadores de la carrera para reestablecer la división entre ambos pelotones. La carrera, como era de esperarse, la ganó un hombre. “Tal vez fuimos demasiado rápidas, o los hombres muy lentos”, posteó Nicole.

 

 

“Queremos ciudades sin violencia vial, pero también sin violencias de género, para esto el feminismo latinoamericano y decolonial nos reúne y abraza para dar lugar a la sororidad ciclista.”
Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica


Argentina. 2019. Durante la “Vuelta de San Juan”, una ciclista fue acosada por otro corredor. Tras la repercusión mediática, los organizadores decidieron echar al abusador para resguardar el “honor y la reputación de la Vuelta a San Juan, la UCI y el ciclismo en general”. Desde la Red de Mujeres en Bicicleta Latinoamérica se denunció que el interés de la organización fue proteger a la competencia, no el de erradicar las actitudes machistas ni empatizar con la víctima. Llamaron a lograr un “compromiso de todas las organizaciones que realizan actividades relacionadas al uso de la bicicleta, para promocionar de manera activa la participación de mujeres y otros géneros no hegemónicos”.

 

La situación de las mujeres ciclistas en algunos países no sólo es cuestión de patriarcado y privación de derechos humanos, sino también un ataque a las bases del ambientalismo popular”
Environmental Justice Atlas “Women’s cycling team challenged several social norms and taboos in Afghanistan”


España. 2019. Proyecto Biela y Tierra. Un equipo de mujeres que recorrerán 3.000 km en bicicleta para intercambiar experiencias, con quienes producen y quienes consumen, ligadas a la alimentación sostenible.

 

“Puesto que los coches han matado a la ciudad, son necesarios coches aun más rápidos para escaparse hacia suburbios lejanos. Impecable circularidad: dennos más automóviles para huir de los estragos causados por los automóviles.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


Mundo. 2019. Juanita Arias Palacio recorre el mundo en bicicleta. Una mujer que se atrevió a salir sola, sobre dos ruedas, a visitar todos los lugares que le plazcan.

 

LA BICICLETA VERDE

Wadjda tiene 10 años. Vive en Arabia Saudita y asiste a una escuela de niñas, con una superiora que controla que las alumnas no se desvíen de las enseñanzas del Corán ni un milímetro. Wadjda suele recibir retos constantes, por sus zapatillas, por que no se cubre el pelo… Dentro de su casa tiene mayor libertad, aunque sea para escuchar la radio. Pero tampoco es el paraíso prometido, su padre está por tomar otra esposa, y su madre se ve ciertamente estresada por la noticia. Pero en su vida también existe Abdullah. Un amigo que anda siempre en bici y con el que pelean pero también se divierten.

Todo lo que Wadjda desea es comprarse una bici para ganarle una carrera a ese amigo, criado bajo las reglas patriarcales de un país islámico, donde las chicas no pueden siquiera pensar en andar en bici, ni hacer muchas de las cosas que los hombres si pueden. Sus deseos no existen, es un mundo donde las mujeres sólo están para objeto y propiedad del macho.

Wadjda igual se las ingenia, ingresa al grupo de estudio del Corán y termina ganando un premio en dinero que le permite acceder a la tan ansiada bicicleta verde. Bueno, en realidad no tan así, cuando confiesa qué es lo que piensa hacer con el premio estalla el escándalo y la directora de la escuela decide que el dinero irá a Palestina. Su madre finalmente le regala la bici: “quiero que seas la persona más feliz”. Es una película de ficción, pero bien podría ser un film documental.

 

 

“No se es libre de tener o no un automóvil porque el universo suburbano está diseñado en función del coche y, cada vez más, también el universo urbano.”
André Gorz “La ideología social del automóvil”


En muchos países, una mujer que se muestra en el espacio público sin una razón objetiva para ocuparlo – ir a la escuela o al mercado – es visto como una amenaza a la moralidad. Es por eso que estas mujeres están tomando las calles en bicicleta, como acto de rebeldía. El derecho a moverse libremente es política feminista internacional.

Pareciera que existe un boom de mujeres ciclistas, compiten en carreras y ganan premios, ya hay ropa de ciclista especial y hasta modelos de bicicletas diseñados exclusivamente para mujeres.
Pero no nos dejemos engañar, ese “boom” parece más una forma del capitalismo de expandir su mercado hacia el público femenino que un cambio radical en la forma en que construimos relaciones sociales y espaciales.


Moverse en bicicleta tiene todo que ver con la libertad, con el modo en que queremos vivir nuestras ciudades, con sentir el viento y escuchar a las aves cantar. Es una subversión del modo que nos impone la ciudad, negarse a depender del petróleo que viene de países aplastados por guerras absurdas, que contamina el aire y atropella animales, rechazar el urbanismo tecnocrático y mercantil que destruye los espacios comunes para abrir paso a autopistas y que todo lo convierte en un lugar de paso, puro tránsito, aunque nunca se llegue a ningún lado.
El automóvil prometió ser la máquina que permitiría a su dueño llegar a donde quisiera a toda velocidad, sin embargo, basta intentar recorrer la ciudad de Buenos Aires (y apostaría que no es una característica única de esta urbe), para enfurecerse por la insostenible y caótica cantidad de autos particulares que circulan a la misma hora y por el mismo lugar, imposibilitando a cualquier ser humano calcular el tiempo necesario para llegar del punto A al punto B, y eso si logra llegar.

André Gorz nos advertía en su libro “Ecológica” que el problema del transporte debe ser vinculado al problema de la ciudad, de la división social del trabajo y de cómo introdujo la compartimentación entre las diferentes dimensiones de nuestras existencias. El territorio donde vivimos debe volver a ser un espacio habitable, no un lugar de paso diseñado más en función del tránsito vehicular, sino construido y vivido priorizando las actividades humanas y la vida en común.

Tal vez es hora de pensar en un sistema de propiedad comunal del automóvil y una priorización real del transporte público y de bicicletas. Y especialmente, considerar seriamente las necesidades de las mujeres a la hora de movilizarse por la ciudad y ocupar el espacio público, esto implica también dar lugar a otra lógica de construcción social, una ligada al ecofeminismo, desde donde se tejen lazos de solidaridad y respeto medioambiental y no de competencia, tan arraigada en las sociedades patriarcales, donde el deporte es mayormente considerado en su forma más competitiva.
Sólo así recuperaremos las ciudades para que vuelvan a ser espacios comunes, plenos de vida y biodiversidad y no zonas construidas, por y para, la lógica tirana del capitalismo petrodependiente.

LOS ANIMALES, MIS HERMANOS

LOS ANIMALES, MIS HERMANOS

Aquel día, su último día de vida, ella fue conducida a un camión que, junto con otras, la trasladaría a su destino final. La sacaron de su pequeña celda y la llevaron hacia el transporte con bastante dificultad, ya que su cuerpo deteriorado por los años de encierro y abusos a duras penas le permitía caminar. Sus captores la subieron a ella y a otras catorce compañeras a la parte trasera del camión, una estructura sucia y pestilente tan pequeña que apenas podían moverse. Así viajó durante más de diez horas, hacinada, sin agua y sin alimento. Dos de sus compañeras murieron en el camino y viajaron así, muertas.

Ella, que no tenía nombre, llegó a su destino exhausta y aterrada. Allí se encontró con un recinto mucho más lúgubre que aquel en donde había vivido durante toda su vida. La bajaron del camión y apenas a unos metros de distancia pudo ver los cuerpos mutilados de otras como ella, convertidos en despojos. Ya no dudó de su destino. Gritó con todas sus fuerzas y trató de escapar. Ni sus heridas abiertas ni sus tumores ulcerados pudieron evitar que diera esa batalla final. La metieron en un corral de hierro y lo último que vieron sus ojos desorbitados fue una pistola que le apuntaba a la frente. Después, vino el tiro en la cabeza. Y eso fue todo.

Más de 90.000 millones de animales mueren cada año para satisfacer la demanda de la industria ganadera.

Ella es una de las trescientas millones de vacas que cada año mueren víctimas de la producción animal. Patos, cerdos, pollos, ovejas, gallinas, perros, conejos y muchos otros animales son utilizados de diferentes maneras para un único propósito: servir a los intereses de la especie humana. Ante estos hechos emerge una cuestión ineludible que todavía no ha sido resuelta: ¿es ético utilizar a los animales sin tener en cuenta su propio interés? ¿Los animales tienen derechos?

La cuestión de los derechos de los animales no es nueva. Ya desde el 500 a.C., el filósofo y matemático Pitágoras consideraba que el alma de los animales era tan inmortal como la de los seres humanos y que podía reencarnar indistintamente en unos y otros. Como contrapartida, más de mil años después, otro filósofo, René Descartes, planteó que los animales no son más que autómatas, cuyos quejidos no indican sufrimiento, sino el mal funcionamiento de un mecanismo interno, al igual que la rueda de un coche chirría cuando le falta grasa.

Hoy en día la ciencia ha refutado el argumento de Descartes: los animales no son máquinas y sus quejidos sí son de dolor. Y no solo eso: la etología, que es la ciencia que estudia el comportamiento animal, ha demostrado mucho más. Los animales, en su gran mayoría, son seres conscientes, inteligentes, que forman vínculos unos con otros, que son capaces de dar y recibir afecto e incluso pueden sufrir trastornos psicológicos. En efecto, se ha documentado la aparición de patologías en animales en cautiverio, como trastornos obsesivo-compulsivos, anorexia, estrés, depresión y muchas más como consecuencia de la pérdida de la libertad, la soledad, el maltrato y otros factores. Lejos de ser máquinas, los animales son seres plenamente sintientes, conscientes y con necesidades específicas tanto en el orden de lo físico como de lo emocional y lo social.

Los cerdos son mutilados al nacer y asesinados apenas a los seis meses de vida.

En 1964, la autora y activista inglesa Ruth Harrison publicó un libro llamado Animal Machines, en el que exponía la realidad de la cría intensiva de los llamados animales de granja. La sociedad europea quedó fuertemente impactada al enterarse del trato que sufrían los animales a manos de la industria. En 1948 se había redactado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a raíz de la cual surgieron dos preguntas: ¿por qué los seres humanos tenemos derechos? Y, ¿por qué los animales no tienen derechos análogos a los derechos humanos?

El término especismo fue creado en 1970 por el psicólogo Richard D. Ryder y hace referencia a un tipo de prejuicio que tiene como fundamento la especie. Así como el sexismo es un tipo de prejuicio basado en el sexo y el racismo en la etnia (porque la raza humana es una sola), el especismo presupone la superioridad de una especie sobre todas las demás. Si bien no es un prejuicio moral, sí tiene consecuencias, ya que le da sustento a la creencia general de que es correcto matar animales para satisfacer demandas humanas. Entonces, la explotación de la que son víctimas los animales tiene como fundamento un prejuicio.

¿Cómo se puede asegurar esto? A lo largo de la historia, el ser humano ha buscado diferenciarse del resto de los seres vivos que cohabitan el planeta. Si bien la ciencia cada vez lo va desplazando más de ese lugar privilegiado que se ha dado a sí mismo, queda un último refugio para justificar su dominio: la conciencia y la inteligencia. Sin embargo, también hay un prejuicio detrás de este argumento. Muchas veces se presupone que las personas deben tener más derechos ya que tienen inteligencia y conciencia. Pero si comparamos a un cerdo con un bebé recién nacido, será indiscutible que el cerdo es más inteligente y más conciente. ¿Sería correcto utilizar al bebé para los fines del cerdo? ¿Por qué no lo es?

Hablar de lo que es correcto es hablar de ética. No es correcto maltratar ni matar a ninguna persona, sea de la edad que sea, ni para los fines que sean (incluso si es por el llamado “bien común”). Los derechos humanos son universales porque detrás de ellos hay una serie de valores, como la dignidad, la igualdad y la libertad, que las sociedades intentan alcanzar. ¿Por qué no tratamos a los animales con esa misma vara? Si defendemos una serie de valores éticos y morales independientes del individuo, ¿por qué no aplicamos ese mismo criterio cuando se trata de otras especies? Todos los caminos conducen al especismo. Y, en última instancia, al poder. Los animales no tienen forma de defenderse. No tienen voz para protestar. El ser humano hace lo que hace porque puede. El pragmatismo en su máxima expresión.

El Movimiento Abolicionista de Liberación Animal propone echar por tierra aquel prejuicio primigenio que justifica la explotación de los animales por el solo hecho de ser animales. El fin último es abolir la producción animal y lograr que los animales sean equiparables en derechos a los seres humanos, como planteaba Pitágoras respecto de las almas. Filósofos como Peter Singer y Tom Regan le han dado al movimiento una voz fuerte pero aún distante de las grandes masas. Los animales sirven a intereses que son muy difíciles de erradicar y cuyo cuestionamiento no está en el radar del pensamiento colectivo.

Edgar Kupfer-Koberwitz fue un humanista y pacifista polaco que estuvo preso en Dachau, el tristemente célebre campo de concentración nazi, durante casi cinco años. Allí escribió un diario clandestino, hecho de retazos, que luego de sobrevivir a aquella tragedia publicó bajo el nombre de “Diarios de Dachau”. Nada mejor que cerrar con una cita de uno de sus escritos titulado “Los animales, mis hermanos”:

Yo me siento feliz, nadie me mata; ¿por qué iba yo a herir o a matar a otras criaturas o hacer que las hiriesen o las matasen por mi placer y conveniencia? ¿No es sencillamente algo natural, el que yo no inflija en otras criaturas aquello que, espero y temo, nunca será infligido en mí? ¿No sería muy injusto hacer tales cosas sin otro propósito que el de gozar de un frívolo placer físico a costa del sufrimiento de otros, de la muerte de otros? ¿No crees que la obligación del más grande, el más fuerte, el superior, es la de proteger a las criaturas más débiles en vez de perseguirlas, en vez de la matarlas? Noblesse oblige. Yo quiero actuar de una manera noble.