¡LIBEREN AL MEDRANO! SUEÑOS DE UN ARROYO PORTEÑO QUE SE RESISTE AL ASFALTO Y EL OLVIDO.

Varios arroyos circulan enterrados y entubados en la ciudad de Buenos Aires. En algún momento corrían libres y las calles y trazas convivían con ellos, adaptándose a los contornos de sus canales y haciendo uso de los mismos en forma recreativa.

El arroyo Medrano es uno de los cuatro cursos más importantes que recorren la ciudad porteña (siendo los otros el Riachuelo, y los arroyos Cildañez, Vega y Maldonado, todos naciendo en la Provincia de Buenos Aires). Recorre unos 12 km, desde el partido de San Martín y la mitad de su recorrido atraviesa la ciudad, desde el oeste por el barrio Saavedra hacia Nuñez al este, siendo históricamente alimentado por varios brazos que surcaban otros barrios aledaños. Desemboca en el Río de la Plata, donde se encuentra el “Parque de los Niños”, límite con el partido de Vicente López, muy cerca de la Reserva Ecológica de Costanera Norte-Ciudad Universitaria.

 

POR GLORIETAS DE ARBOLEDA, SOBRE UN RIO DE ADOQUIN


Para
les vecines del barrio Saavedra, el arroyo suele ser un recuerdo que se conoce por fotos históricas y antiguos mapas. Por ejemplo, se sabe que el ahora Parque Saavedra fue en su momento un gran “Paseo del Lago”, y su “montañita” (o “lomadita”) era en realidad una isla en el medio del arroyo que corría libre, atravesándolo y rodeándolo. Múltiples usos recreativos le daban otro color. Existe un puñado de fotos hermosas donde se aprecia cómo para acceder al actual parque había que cruzar los puentes levadizos de un torreón medieval.

Lo que ahora es el boulevard García del Río antes era su curso, ya rectificado a principios de siglo, pero aún corriendo a cielo abierto y permitiendo su navegación. Algún que otro bondi terminó zambulléndose (parece que el temita del pésimo tránsito automotor porteño es de larga data!) en sus aguas.


Para ese entonces, Saavedra era una zona límite en la ciudad, de calles de barro y chacras. Pero para los años ‘40 la cosa fue cambiando, la ciudad se expandió hacia el norte y el “progreso” avanzó sin tregua. El arroyo Medrano, como los otros que atraviesan esta ciudad, vio su suerte sellada: entubamiento y ocultamiento bajo el avance incesante del asfalto, la edificación y el automóvil. El concepto de “lo moderno” en términos de infraestructura urbana fue virando de priorizar esa ciudad atravesada por canales a una donde sus arterias de calles y avenidas son pensadas en función del transporte automotor.

Así, entre los años 1937 y 1940 el Arroyo Medrano desapareció bajo el hormigón, y aunque el barrio cambió mucho y “creció” (en altura, en cantidad de habitantes, locales de negocios, cemento y polución sonora) -y aunque Buenos Aires siempre atravesó anegamientos por crecidas y sudestadas- los ambientes originarios resisten ante los insistentes intentos por domesticarlos.

 

UN BARRIO QUE NO DUERME CUANDO LLUEVE

Les saavedrenses también tienen fresca la memoria del arroyo: la gran inundación de los primeros años ‘80 y más recientemente, la del año 2013, que afectó a la ciudad de Buenos Aires en varias partes (la cantidad de agua alcanzó un registro acumulado en 24hs de 196.4 mm en barrios donde también están entubados el Vega y el Maldonado). Aquel fatídico 2 de abril, el agua del desbordado arroyo tapó literalmente al barrio. El hecho cobró la vida de 6 vecines, y desnudó una gran problemática: el entubamiento requiere sus condiciones y mantenimiento, un presupuesto y una gestión acorde a la expansión urbana, que por lo general no tiene en cuenta  a la participación ciudadana en la administración del riesgo hídrico.

2 de abril de 2013, la calle Ruiz Huidobro y las vías del tren Mitre


Las vecinas y vecinos habitan un humedal que fue negado una y otra vez. El agua siempre busca regresar y ocupar su lugar. El problema, parece, es que no sabemos bien cómo convivir con eso. Pero de a poco, la pesadilla del 2013 fue abriendo paso a la imaginación de otro mundo posible. Aquel evento tan traumático por un buen rato logró unificar a gran parte del vecindario afectado -no sin dificultades y conflictos- y logró, casi sin siquiera proponérselo, que un pedacito del Arroyo Medrano vuelva a emerger y fluir libre. 

 

RESERVORIOS DE VIDA NECESARIA


Hoy unos pocos metros del Medrano corren a cielo abierto en el Parque Sarmiento, un predio que se encuentra lindando la Avenida Gral. Paz y que alberga los pastizales más importantes de la 
zona. Allí fueron construidos, gracias a la insistencia y trabajo de la Asamblea de Inundados de Saavedra alrededor del año 2014, una serie de reservorios hídricos que permiten captar gran cantidad de agua de lluvia. Hoy son refugio de biodiversidad y esponja natural que retiene agua y purifica el aire. Una parte de la historia natural del barrio y de la ciudad emerge en ese pedacito de arroyito corriendo libre. En medio de un oasis de naturaleza, el agua y el tiempo, las pesadillas y los sueños, son la misma cosa.


Quizá tengamos que aprender nuevamente a vincularnos con la Naturaleza más originaria de esta ciudad. Este barrio tiene el privilegio de contar con muchos parques y áreas verdes, y eso implica que es necesario convivir -a veces mejor, a veces peor- con gran cantidad de flora y fauna silvestre. Y cada vez son más lxs porteñxs que se animan a conocerlas, cuidarlas y ofrecerles refugio.


La Asamblea de Inundados ya no existe como tal, pero ha producido gran cantidad de información y recopilado datos que se encuentran a disposición del público (pueden encontrarse archivos desde el 2013 en la Biblioteca Popular Saavedra, en Av. García del Río 2737). Los anhelos de gran cantidad de saavedrenses no se desvanecieron o perdieron fuerza. De hecho, coinciden con iniciativas de gran valor que buscan des-enterrar estos cursos, des-entubarlos y permitir que corran libres por la ciudad. Iniciativas que piensan la realidad hídrica de esta ciudad, y por extensión, la del resto de los centros urbanos que cada vez más se alejaron del río y ocultaron sus brazos y afluentes. Que se atreven a repensar ese vínculo y sobre todo, a generar instancias comunitarias de re-descubrimiento y de participación social en las decisiones sobre
qué ciudad queremos. Con un trabajo científico que parta de la realidad territorial de nuestros barrios. 

Por ejemplo, para destacar la labor de divulgación como los que ofrece la cuenta @arroyoslibres. Allí, cuentan de una propuesta, “Blue-Green Infrastructure (BGI) in Dense Urban Watersheds. The Case of the Medrano Stream Basin (MSB) in Buenos Aires” que estudia el desentubamiento del arroyo Medrano, como una colaboración de profesionales de la UBA (Arquitectura e Ingeniería), de Australia y Alemania. Estos autores proponen “devolver a cielo abierto 5 kilómetros del arroyo y desarrollar 4 parques-reservorios, con eventual presencia de agua”.

Mapa del trabajo con una propuesta del arroyo a cielo abierto y las superficies absorbentes y reservorios existentes y propuestos. Lo loco es que una de las propuestas es que al Parque Sarmiento… ¡se lo deje inundar entero!


La voluntad de ver al Medrano libre y volver a navegarlo, restaurar sus márgenes y hacer lugar a que la Naturaleza vuelva a su lugar y convivir de mejor forma con ella, son un faro de esperanzas que nos guía como un barco a un puerto seguro.

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Les recomendamos algunos links con más información:

https://es.linkedin.com/pulse/enterrados-pero-vivos-los-arroyos-de-la-ciudad-buenos-martin-civeira-3c

https://www.telam.com.ar/notas/201308/27225-denuncia-penal-a-macri-y-sus-ministros-por-las-inundaciones-en-saavedra.html

http://anccom.sociales.uba.ar/2016/04/05/mas-vale-prevenir-que-inundar/

https://periodicoelbarrio.com.ar/el-accidente-que-se-convirtio-en-una-atraccion/

https://www.lacomuna12.com.ar/a-cinco-anos-de-la-tragica-inundacion-en-saavedra-5118

Un espacio colectivo de difusión, reflexión y debate.

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