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LA CUESTIÓN AMBIENTAL CON PERSPECTIVA DE GÉNERO. ¿ESTAMOS REPRESENTADAS LAS MUJERES EN LAS ONG AMBIENTALISTAS?

¿Qué porcentaje de mujeres participan en las ONG ambientalistas y en qué roles? ¿Cómo podemos hacer de nuestro activismo ambiental una práctica más inclusiva?

(Ilustración: Boy Dominguez)

La devastación ambiental y climática junto con las desigualdades y violencias hacia las mujeres, identidades de género disidentes, cuerpos feminizados y animales no humanos, son formas estrechamente interconectadas de explotación y opresión. Movimientos como el ecofeminismo y la justicia ambiental denuncian que el capitalismo, el heteropatriarcado, el colonialismo y el antropocentrismo operan en conjunto, conformando una visión del mundo totalitaria y androcéntrica, esto es, privilegiando la figura del varón blanco, europeo y heterosexual como sujeto universal, en detrimento de todas las otras formas de vida.

Las mujeres, les travestis, trans y otras disidencias de género, las personas racializadas y los pueblos originarios son los colectivos más relegados en cuanto a bienestar social, económico, ecológico y político en regímenes capitalistas neoliberales. Por otro lado, también son quienes usualmente lideran los movimientos de defensa socioecológica, por ser quienes más sufren los impactos de la degradación ambiental y la violencia de la apropiación de los bienes comunes necesarios para la reproducción de la vida.  

Según un relevamiento de conflictos ambientales en todo el mundo (EJAtlas) [1], el 41% de los conflictos involucran a comunidades indígenas movilizadas contra la destrucción de sus territorios y 21% de los casos totales destacan el rol de las mujeres como líderes de movimientos feministas por la defensa territorial. También hay análisis sobre la participación de mujeres en otras actividades, por ejemplo, en publicaciones científicas, medios de comunicación e industria cinematográfica.

¿Qué sucede en el área ambientalista? ¿Están las mujeres bien representadas en las organizaciones no gubernamentales (ONG) que actúan en ese campo? Quisimos saberlo y entonces relevamos la información sobre sus miembrxs y organigramas de sus páginas web (información disponible hasta el día 20/06/20) y separamos por género en base a los nombres propios (reconociendo que puede haber algún error en esta asunción identitaria) y por tipo de rol o tarea, buscando correspondencia entre género y tipo de trabajo.

Dada la importancia de la temática ambiental, en la cual las ONG han cobrado especial relevancia -ya que participan activamente en las disputas por la apropiación y simbolización de los bienes comunes naturales,  educan, producen ciencia y contenidos comunicacionales e impactan en la creación de políticas públicas-, es necesario conocer en ellas la participación de las voces tradicionalmente minorizadas [2]. El discurso sobre la Naturaleza y la práctica científica deberían tener una mirada con perspectiva amplia, no sólo en términos de género, sino también de clase, de etnia, de color e identidad cultural.

 

LOS NÚMEROS HABLAN, PERO NO DICEN TODO

Entonces, queremos conocer la cantidad de mujeres que hay trabajando en ONG ambientalistas y su nivel de participación. No encontramos datos sobre de disidencias de género en estas ONG y por lo tanto tuvimos que centrar este relevamiento en la participación de mujeres.

Para eso realizamos una lista de 12 ONG ambientalistas de Argentina, que son reconocidas socialmente, tienen áreas de conservación, educación, comunicación, trabajo con socixs y voluntarixs, producen material educativo e inciden en la creación de políticas públicas (Aves Argentinas, Banco de Bosques, Fundación Rewilding, Cabure-í, Fundación Vida Silvestre Argentina, Fundación Naturaleza para el Futuro, Fundación Azara, EcoHouse, Greenpeace Argentina, Fundación Ambiente Sur, Amigos de la Patagonia y FARN), y buscamos en sus sitios web información sobre las personas y los roles que cumplen cada una, distinguiendo el tipo de puesto, tareas o rol que es realizado por mujeres. El mismo proceso se hizo con 4 ONG internacionales (Birdlife, Audubon, Greenpeace y WWF).

De las 16 ONG relevadas, 7 muestran mayoría de mujeres en su personal considerando todos los roles o puestos informados. (Gráfico 1)

Gráfico 1 porcentaje de mujeres para cada ONG relevada


En este punto es necesario aclarar dos cosas: primero, que no todas las ONG publican datos sobre su composición humana ni los detalles de su organización interna, y segundo, que estamos comparando organizaciones que, si bien comparten un perfil que podríamos llamar “ambientalista”, son de diverso tipo (algunas tienen perfiles más técnicos, enfocados a la conservación de la biodiversidad y a producir conocimiento sobre especies, otras se abocan a tareas de activismo y difusión, otras se dedican a trabajar la cuestión ambiental desde el ámbito legal, etc). Aceptando estas particularidades, buscamos obtener un panorama de cómo se reparten los roles entre las distintas funciones que las personas cumplen dentro de las ONG. Los resultados son similares en casi todos los casos; en el reparto de tareas con el eje puesto en la distinción por género podemos apreciar que existen roles mayormente asignados a mujeres, feminizados se podría decir, y otros donde el plantel femenino está subrepresentado.

    Gráfico 2: porcentaje de mujeres según tarea o rol dentro de las ONG relevadas


Los roles que seleccionamos para comparar fueron los puestos “altos”, con mayor capacidad de decisión dentro de la organización: Directivxs y Board [3], los puestos de perfil científico: Cientificxs, los de perfil comunicacional, coordinación, educación, administrativo: Administrativxs, las tareas no remuneradas: Voluntarixs y lxs miembrxs totales de cada categoría sumados: Miembrxs. Como se ve en el gráfico 2, ninguna de las ONG que se analizó tiene mayoría de mujeres en alguno de esos puestos. La tarea con mayor participación de las mujeres es la voluntaria, muy en línea con sociedades que desvalorizan ciertos tipos de trabajo que, además, suelen recaer sobre las mujeres [4].

Gráfico 3: Porcentaje de mujeres según rol y separado por ONG Local (rosa) o Internacional (azul)


En cuanto a la distinción entre ONG locales e internacionales, estas últimas no mencionan trabajo voluntario pero muestran más participación de mujeres en el Board, más del doble de las locales, mientras que estas últimas tienen mayor participación de mujeres en la categoría de Directivxs. En general, las tareas administrativas cuentan con mayor proporción de mujeres y las de tipo científico con menor, aunque hay más representación a nivel internacional que local. 

Como vimos, no todas las ONG proveen información suficiente sobre sus miembrxs, ni roles. Algunas como Fundación Cabure-í cuentan con sólo 4 miembros, sin detallar sus roles y Aves Argentinas, por ejemplo, menciona 219 roles donde se destacan mayoría de varones en el Board (14 de 16) y en roles científicos (37 de 60). Según informó la propia ONG, el año pasado el 64% de las coordinaciones de los Clubes de Observadores de Aves (COA) de la ONG estuvieron en manos de mujeres, sin embargo, en los puestos que implican capacidad de decisión o en los de perfil científico, ellas siguen siendo minoría. Si miramos el comité editorial de la revista institucional Aves Argentinas (último número abril 2020) vemos nueve varones y una sola mujer. Fundación de Historia Natural Félix de Azara presenta un panorama  muy similar, con sólo 3 mujeres de 44 en el Board y 35 de 82 en puestos científicos. En la revista institucional de esta ONG sucede algo similar; el último número de 2017 muestra 5 varones en la dirección y 2 mujeres.

Por su parte, FARN (Fundación Ambiente y Recursos Naturales) tiene mayoría de mujeres en su formación: 3 de 5 en el Board y 5 de 6 en puestos directivos. Pensamos que las ONG de perfil más cientificista y/o ligados al conservacionismo tienen en su mayoría a varones, especialmente en puestos altos o de perfil científico, parecería que en estos casos cuesta más desapegarse del estereotipo de género que asocia lo masculino con lo racional o su capacidad de liderazgo y competencia. Por otro lado, ONG con perfiles más relacionados a las humanidades, educación o derechos parecen ser más igualitarias, o incluso tienen mayoría de mujeres en sus puestos directivos, en estos casos se estaría valorizando más la horizontalidad, las capacidades afectivas y vinculares, más comúnmente practicadas por grupos de mayorías femeninas. Una tendencia similar, aunque no tiene un reparto tan igualitario, lo muestra la ONG Eco-House, de creación reciente y abocada a la educación, más representativa de una nueva línea de acción en el ámbito ecologista y compuesta fundamentalmente por activistas jóvenes.

Este es un primer acercamiento a relevar el panorama de participación con perspectiva de género en el área del ambientalismo, a partir de indagar sobre algunas ONG que seleccionamos, sabiendo que hay muchas más y que, seguramente, la situación actual cambiará mucho en el futuro próximo. Será necesario continuar con este tipo de análisis, ampliando hacia otras latitudes y tipos de organizaciones.

LA RESISTENCIA TIENE ROSTRO DE MUJER

La justicia ambiental no sólo tiene que ver con la justa apropiación y uso de los bienes comunes, con la distribución equitativa de los beneficios y los costos de afectar el ecosistema, también tiene todo que ver con el acceso a la participación y el reconocimiento de todes les actores involucrades. Por eso, asegurar la participación de diferentes actores de la sociedad integrando sus  voces y perspectivas, aumenta el grado de inclusión y legitimidad social.

Reconocer el poder que aún tiene el llamado ‘techo de cristal’, neologismo que hace referencia al límite de acceso en función del género a los puestos “altos” donde se toman las decisiones en el ámbito empresarial -pero extendido a muchas otras actividades y profesiones- y su complemento, el ‘piso de barro’, que alude a las tareas de cuidado no reconocidas por el mercado, a las que las mujeres hemos sido relegadas social e históricamente, es un primer paso para enmendar los obstáculos para nuestro desarrollo profesional, económico y también activista. No sólo cargamos con la doble tarea de realizar tanto trabajo asalariado como el no remunerado, sino que además, desde el activismo y los lugares de poder se valoran y recompensan, generalmente, sólo las acciones y actividades de los varones. 

Sumak Kawsay/Suma Qamaña (buen vivir /vivir bien en quechua y aymara) es una de las banderas principales de las comunidades indígenas, hoy adoptada por el ecofeminismo, y se construye a partir de una convivencia armoniosa con la naturaleza. El Ecofeminismo, un conjunto de teorías y prácticas que reúnen feminismos y ecologismos, denuncia la primacía del pensamiento dualista moderno que construye al mundo basado en dicotomías irreconciliables y jerarquizadas, donde un término es desvalorizado y referido a lo femenino. Así  la oposición “varón / mujer” tendrá su correlato con los pares “cultura / naturaleza” “razón / emoción”, “mente / cuerpo”, etc valorizando el primer término por sobre el segundo. Mientras a las mujeres y la Naturaleza se nos asignó un lugar de pasividad y opresión, a los varones se los consideró los amos de la razón, la ciencia y el progreso. Desde los Ecofeminismos se reconoce y privilegia el valor de la afectividad, las emociones, la interdependencia y los vínculos entre humanes y no humanes para el sostenimiento, reproducción y disfrute de la vida. 

NO HAY CUIDADO DE LA NATURALEZA SIN CUIDADO DE NOSOTRES TAMBIÉN

¿Cómo podemos cerrar esta brecha de desigualdad e invisibilidad? De manera colectiva e interseccional, y mediante el diálogo sincero. Instrumentos hay y ya muchas instituciones y organizaciones cuentan con protocolos de género y cupos para reconocer y abordar los cambios, incluso ya se habla de la posibilidad de tener presupuestos públicos con perspectiva de género. Buscando favorecer los cambios con el objetivo de interpelar e integrar a todes, las compañeras ciclistas urbanas proponen una estrategia básica e imprescindible para organizaciones mixtas: “habilitar espacios de capacitación en temáticas de género. Al igual que la Ley Micaela en Argentina, la propuesta es que todas las personas de una organización puedan estar sensibilizadas en estas temáticas y no solo quienes solemos ser las personas afectadas”.

Como dice Diana Maffía, la incorporación de una mirada feminista y con perspectiva de género – que sería deseable adoptaran y produjeran tanto hombres como mujeres – logra una mayor riqueza en el conocimiento y aumenta las posibles soluciones para abordar problemas que hoy son urgentes y un reto para la humanidad. Los feminismos son ríos de furia y sus aguas turbulentas nos interpelan con urgencia; no vamos a cambiar nada si seguimos reproduciendo las mismas lógicas patriarcales y desiguales.

¡Anímense compañeros! Anímense a ser incomodados, sacúdanse las estructuras. Es necesario reconocer cómo se han producido y aún se reproducen las injusticias para comenzar a repararlas. Queremos y necesitamos un mundo nuevo, diverso e igualitario y sin nosotres, no es posible.

*** Queremos agradecer a todes les que nos dieron gran ayuda con comentarios y sugerencias y especialmente a Andrés Snitcofsky (https://twitter.com/rusosnith) que nos ayudó con los gráficos ***

Notas

[1] Environmental conflicts and defenders: A global overview 2020 https://doi.org/10.1016/j.gloenvcha.2020.102104

[2] Retomamos la idea de “minorización” de Rita Segato, según la cual esta idea remite a considerar las temáticas que afectan a las mujeres como “cosas de minorías” y relegarlas a un segundo plano, al ámbito de lo privado y, justamente, de lo minoritario.

[3] Board es el órgano de gobierno de una ONG y está conformado por dirigentes voluntarios, en su traducción al español: Comisión Directiva. Por otro lado, hay puestos directivxs (Director ejecutivo por ejemplo) que son puestos de trabajo remunerado. En ambos casos la capacidad de toma de decisión es importante.

[4] Las famosas tareas de cuidado, de producción y reproducción de vida, trabajo desmercantilizado y desvalorizado, asignado a las mujeres y realizado mayormente en el ámbito privado. Autoras como Silvia Federici tienen una amplia trayectoria de estudios al respecto.

Un espacio colectivo de difusión, reflexión y debate.

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One Comment

  • Maite

    Interesante. Pero la estadística basándose en una ong uyos miembros son todos varones no es de mucho aporte comparando con el resto donde tiene más color porque hay trabajadorxs de ambos géneros. Seguramente desde la sociología se puede explicar mejor. Así y todo, es válida la intención de la nota. Lo que sí creo, es que, desde el ambientalismo, están mucho mejor en cuanto a participación de mujeres que en cualquier otro lado, sector, disciplina, etc. Y eso tiene que verse como algo super positivo. Tema sí a debatir es el rol, puestos y remuneración, claro. Slds.

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