Por Noel Miranda, desde Puerto San Julián, Santa Cruz, Argentina.

El 14 de marzo se conmemora el Día Internacional de la Acción por los Ríos Libres, en este marco, se realizan actividades en todo el mundo en defensa de las cuencas de agua promoviendo la conservación de las fuentes hídricas fundamentales para la vida. Este año, el Río Santa Cruz fue protagonista internacional, durante 4 días kayakistas, activistas y comunicadores, navegaron sus aguas con el fin de llevar un mensaje: “Queremos que el río continúe en estado natural”, en relación a la construcción inminente de dos mega represas en su cauce.

Charles Fuhr –ubicado a unos 30 km de la ciudad de Calafate- fue el lugar elegido para iniciar los 350 km que recorrió el heterogéneo grupo de profesionales (y poco experimentados en el deporte náutico) para “unir” la naciente del río Santa Cruz con el mar Atlántico.

Realizar este tipo de acciones requiere un esfuerzo físico, mental y espiritual –a la deriva siempre del implacable clima patagónico- con una temperatura promedio del entorno de 10° C, mientras que la temperatura del agua oscila entre 1° a 12° C a lo largo del año; en este escenario la articulación de un grupo humano tan variado fue el desafío. Finalmente, designados en 7 kayaks simples y 9 kayaks dobles, 27 personas culminaron la travesía.

Gastón, Zequi y Linno, remadores inexpertos pero especialistas en la difusión de causas sociales, estuvieron presentes en esta travesía con su propuesta “Influos”, una iniciativa para crear y difundir contenidos que generen un impacto positivo en la sociedad y, así, utilizar las redes de forma constructiva, o como dicen ellos, “usar la influencia en forma positiva”.

También fueron parte de la expedición activistas de distintas partes de mundo, desde Alemania, Estados Unidos y Chile, distintos conservacionistas viajaron miles de kilómetros hasta llegar a la Patagonia argentina, con un fin: establecer redes de acciones, intercambiar experiencias sobre luchas similares en otras partes del mundo y fortalecer un año cargado de actividades, encuentros y producciones en torno a la defensa de los ríos.

Por último, kayakistas experimentados y conocedores de la cuenca del río Santa Cruz se pusieron a la carga el traslado de aquellos quienes el cuerpo agotado ante los obstáculos climáticos les impedía continuar el ritmo de la remada.

Así, entre coirones, guanacos, zorros y cóndores; aguas planas o revoltosas, el firmamento soleado o nubes espesas; el equipo supo compartir mates, charlas y fogatas, que hicieron parecer que fueron mucho más que 4 días, porque en este río glaciario que aún corre libre de cordillera a mar, todo es más intenso.

DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA

Las represas Cóndor Cliff y La Barrancosa pueden ser vistas como una fuente laboral inmediata y de alguna manera lo son; sin embargo, la flexibilización laboral, las pésimas condiciones de trabajo y la corta vida de la obra son la otra cara de la moneda. Construir dos paredones gigantescos de más de 15 km de ancho, dos embalses que superan los 100 km de largo cada uno, para producir energía destinada a los grandes centros de consumo del país no es fomentar el desarrollo energético, sino todo lo contrario.

Donde algunas personas ven un río que desperdicia su fuerza desembocando en el mar, otros observan el tercer río más caudaloso de la Argentina que arrastra los nutrientes necesarios para la vida de distintas especies de aves, mamíferos y peces que habitan este inhóspito territorio. Mientras algunos ven un desierto improductivo, otros reconocen vastos terrenos que, si prestamos atención, nos narran la historia de nuestro planeta y de culturas ancestrales que supieron vivir 10 mil años en equilibrio con el clima agrestre e inexorable frío de la Patagonia. Para algunos la construcción de las mega represas son la salvación de la provincia, para otros es condenar a la desaparición un río glaciario que se encuentra en constante cambio.

Por eso, contraponer el ´progreso´ al ´no progreso´, es una discusión sin cabida. Lo que se necesita es información real sobre las consecuencias que esta obra generará en el entorno y en la cotidianidad de los habitantes de la provincia. ¿Cómo se trasladará la energía desde Santa Cruz a Buenos Aires? ¿Por qué aún no se presenta el Estudio de Impacto Ambiental de dicho tendido eléctrico? ¿Qué plan de contingencia existe en caso de que las represas fallen “por error matemático” como ha sucedido en otros casos en los que la empresa China Gezhouba Group –encargada de la obra- ha construido mega represas? ¿Qué sucederá con la calidad del agua del río Santa Cruz de la cual se proveen tres localidades santacruceñas? ¿Y qué respuesta se les dará los trabajadores que quedarán cesantes en unos cinco o siete años, una vez concluida la obra?

Cuando hay más preguntas que respuestas, el acceso a la información es el primer derecho que no se cumple, por eso, si vamos a ver la moneda, que sea ambas caras, y antes de que sea tarde.