La gran fiera americana corre peligro, su territorio se redujo a más de la mitad. Su valor es tan importante para sostener la biodiversidad de la región como su simbolismo cultural para los pueblos nativos. La restauración de la especie podría ser posible.

El yaguareté (Panthera onca) es el mayor felino de América. Se distribuye desde el sur de Estados Unidos al norte de Argentina. Hoy se calcula que ocupa menos del 50% de su rango histórico, que llegaba hasta la Patagonia. El Amazonas es su bastión, pero también habita en selvas, bosques húmedos y secos, sabanas y humedales.

De pelaje amarillento y manchado, también presenta una coloración melánica (pelaje casi negro). Es un animal de hábitos solitarios que ocupa grandes territorios y captura presas de más de 15 kg. Su nombre “Yaguareté” en guaraní quiere decir “la gran fiera”. Este felino posee un gran valor cultural, ya que muchos pueblos originarios americanos le rinden tributos y es el protagonista de muchas leyendas. Además, al ser un predador tope su preservación implica la protección de extensas áreas y variedad de hábitats y especies-presa, aunque al mismo tiempo sus requerimientos territoriales presentan grandes dificultades para su conservación.

La IUCN1 estima que existen apenas 15000 ejemplares y lo catalogó globalmente como especie “cercana a la amenaza”2, aunque a nivel país su categoría de preservación difiere, destacándose su estado de conservación crítico en Argentina. La caza, reducción y degradación de hábitat y los atropellamientos son los problemas más graves que enfrenta. Las muertes de seres vivos por atropellamientos son un problema que atraviesa al continente entero y que pone en evidencia la urgencia de trabajar en la confección de políticas públicas para su protección, principalmente en relación a las rutas que atraviesan el continente y la falta de control y concientización de los automovilistas hacia esta problemática.3 456

Si bien las estadísticas sobre muertes por atropellamientos de fauna en rutas son prácticamente inexistentes, desde el centro de Rescate, Rehabilitación y Recría de Animales Silvestres Güira Oga de Argentina, informaron que durante el año 2015 se atendieron 1.086 animales por esta causa y el problema va en aumento. En los últimos años cuatro yaguaretés han muerto por esta razón en la provincia de Misiones. El problema se agrava ya que la mayoría de los atropellamientos no son reportados ni detectados.

CAMBIOS DEL SUELO, CAZA Y DEGRADACIÓN AMBIENTAL

Particularmente en Argentina, Norberto Nigro de la ONG Red Yaguareté7, detalla que “hay tres causas principales que han hecho disminuir al extremo nuestras poblaciones de yaguaretés: la pérdida de hábitat (es decir, la merma del monte nativo producto de la deforestación), la disminución de presas (la mengua de animales silvestres que constituyen sus presas debido a la persecución humana, reduce el alimento disponible) y, sobre todo la que actualmente representa el mayor peligro: la caza, tanto por los ganaderos en represalia por ataques al ganado como por cazadores “oportunistas” (que buscan otras presas pero que no dudan en disparar si se encuentran con un yaguareté) y en determinados casos, caza “deportiva” (que busca específicamente cazar un ejemplar de esta especie). Creo que hoy en día, la acción más positiva es combatir en todos los ámbitos la caza (y también el comercio de restos) de yaguareté mediante fiscalización del Estado y luego llevar adelante las denuncias y causas judiciales para lograr multas y condenas, que sean de cobro y aplicación efectiva. En segundo lugar, incrementar superficies protegidas de hábitat propicio para la especie y, en tercer lugar, promover cambios en el manejo ganadero que mitigue el conflicto con el yaguareté, buscando, como hacemos nosotros, cambiar “conflicto” por “convivencia”.”

Desde Brasil, Beatriz Beiseigel de ICMbio8, coincide: “la lucha contra la caza, tanto ilegal como contra la ley de caza, y la lucha contra la pérdida y degradación del hábitat, o sea, contra el desmonte y la reducción de las Unidades de Conservación, y no sólo la acción de una persona sino centenas o miles de anónimos actuando en esas líneas” son fundamentales para su conservación.

América Latina pierde grandes extensiones de selvas y bosques nativos a causa del desmonte para abrir lugar a pasturas de ganado y para expandir los monocultivos de soja, maíz y, últimamente, palma africana. Así la fauna silvestre, especialmente los grandes predadores que requieren de amplios territorios y de cantidad y variedad de presas, son víctimas de la pérdida de hábitat y su degradación y de la persecución directa, ya que representan una amenaza para los ganaderos quienes suelen matarlos como represalias ante cualquier ataque.

EXTRACTIVISMOS Y TRÁFICO DE FAUNA

En los últimos tiempos también es noticia el incremento del tráfico ilegal de sus partes , impulsado por la demanda internacional, especialmente para la medicina tradicional asiática910.

“Cada colmillo de jaguar que habita en la selva de Bolivia puede costar entre 150 y 400 dólares, pero en China el precio se puede multiplicar por diez”11 informa el sitio Mongabay sobre esta problemática asociada a la expansión de los extractivismos en América Latina, que se abren paso violentando territorios donde aún subsiste una gran biodiversidad y comunidades campesinas e indígenas que viven en estrecho vínculo con su entorno natural.

Las grandes obras asociadas al desarrollo de actividades extractivas en el continente atraen una gran cantidad de trabajadores, mayormente hombres jóvenes, precarizados y empobrecidos, además construyen autopistas para transladar los materiales de construcción y así abren caminos hacia los territorios circundantes, lo que facilita la entrada de cazadores furtivos a los bosques y selvas donde habitan los animales. De este modo la captura de fauna silvestre se ve simplificada por el acceso a tierras antes inaccesibles y por el empobrecimiento de las comunidades impactadas por el establecimiento de estas mega-obras y la degradación ambiental que implican. Como consecuencia, los pobladores recurren a la venta ilegal de fauna, diezmando poblaciones y arriesgándose a ser sancionados por el Estado, además de repercutir negativamente en sus propios medios de subsistencia.

En Bolivia este fenómeno está impactando seriamente, con registros de caza de yaguaretés para el comercio ilegal en la región chaqueña, en las tierras bajas y en la Amazonía del norte boliviano. También hubo incautaciones de piezas de estos felinos con destino asiático en Brasil12. En el mercado chino se llegan a pagar hasta 20 mil dólares por sus colmillos, garras, piel y testículos, que según las supersticiones de la medicina tradicional, aumentan la potencia sexual de los hombres y curan enfermedades.

Foto: Ale Ronchetti

“La bióloga Ángela Núñez estima que hasta ahora se han matado 140 jaguares como consecuencia de la demanda del mercado chino y que el problema es más evidente en el Parque Nacional Madidi. Sustenta su afirmación en el hallazgo de 300 piezas, en 16 envíos, decomisadas por el correo boliviano desde 2014. En todos los casos, los paquetes tenían como destino China y 14 fueron enviados por ciudadanos chinos que trabajaban en Bolivia.”13

Según informa el sitio The Guardian, los trabajos de construcción de plantas energéticas, carreteras y vías ferroviaras de inversión china en Latinoamérica son los principales estimulantes del tráfico ilegal de pieles, huesos y partes de animales en peligro en el continente14.

CIENCIA, YAGUARETÉS Y DERECHOS DE LA NATURALEZA

Este felino también es el motor de muchos proyectos de conservación en diversos países latinoamericanos. Uno de ellos es el “Corredor verde del Bosque Atlántico”15, un proyecto llevado adelante por científicos de Brasil y Argentina que estudia yaguaretés en la selva paranaense. Además, varios países ya tienen planes de manejo especialmente diseñados para su conservación, como es el caso de Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador. En este último país, su Constitución Nacional declara a la Naturaleza como sujeto de derecho: “La naturaleza o PachaMama, tiene derecho a que se respete integralmente su existencia y el mantenimiento y regeneración de sus ciclos vitales, estructura, funciones y procesos evolutivos. (…) Toda persona, comunidad, pueblo o nacionalidad podrá exigir a la autoridad pública el cumplimiento de los derechos de la naturaleza”, por esto, es competencia del Estado y de los ciudadanos la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de las funciones ecológicas de los ecosistemas, y en el marco de esta normativa, asegurar la conservación del yaguareté16.

También están en marcha proyectos para su estudio y protección utilizando la técnica de cámaras trampa para monitorear poblaciones en diversos hábitats. Por ejemplo en el Chocó colombiano, donde se obtuvo el primer registro fotográfico para la zona. En el Valle de Tuichi, Bolivia, por medio de esta técnica comprobaron que la actividad humana en la región es responsable de su baja densidad en el área. En el Pantanal, Brasil, se realizó el primer estudio de población de yaguareté mediante la combinación de cámaras trampa y telemetría en conjunción. Lo interesante de los proyectos que utilizan las nuevas tecnologías como el “fototrampeo” o el registro fotográfico, es que cualquier persona puede aportar sus registros personales a las bases de datos online, lo que se conoce como “ciencia ciudadana”, y así integrar a las comunidades en el cuidado conjunto del patrimonio natural. Además es una técnica no invasiva e ideal para estudiar animales que evitan la presencia humana y colaborativa, ya que todos aportan y pueden hacer uso de los datos recolectados.

¿HACIA UN TURISMO RESPONSABLE CON LA NATURALEZA?

Otra actividad que podría colaborar con la conservación de ecosistemas y generando desarrollo para la región es el Ecoturismo. El Pantanal brasileño es modelo en este sentido ya que es considerado un área clave para la supervivencia a largo plazo del yaguareté y del humedal más grande de América Latina, además es un paraíso para los fotógrafos de fauna silvestre que acuden de a miles cada año17. Las poblaciones locales comienzan a integrarse en el desarrollo de actividades turísticas de bajo impacto y gracias a este cambio de paradigma, se protegen el ambiente y las comunidades que lo conforman.

Foto: Ale Ronchetti

Alejandro Ronchetti, guía especializado en turismo de fauna en Pantanal comenta: “El turismo es importante, en el área norte del río Cuiabá, es la zona donde se ven siempre, es uno de los pocos lugares donde está garantizada la observación de yaguaretés. Ellos bajan en temporada seca, entre junio y diciembre para cazar carpinchos y yacarés. El impacto económico y social se ve. En 156 km de la transpantaneira, la ruta que une la ciudad de Cuiabá con el Río homónimo, es donde está la mayor cantidad de estancias que trabajan con turismo, y aunque no todas viven del turismo de fauna, la mayoría ya dejó de lado la ganadería y se dedica a recibir viajeros. Hacen viajes de observación y en la temporada de aguas altas, trabajan con pescadores. El beneficio económico del turismo es importante ya que comprende la estadía, los viajes, los guías, transportistas, la comida… y trabaja gran cantidad de personas. Hay cerca de 40 lanchas turísticas en la zona. Pienso que el turismo es clave para la conservación, pero debe hacerse muy responsablemente ya que también tiene su parte negativa, a veces hay un exceso de presión de los visitantes sobre los animales e incluso puede ayudar a que el acostumbramiento a la gente produzca ataques a personas”

REWILD!

Según Cózar Escalante (2014) “El rewilding consiste en conservar o proteger los elementos salvajes para que prosperen o bien, más frecuentemente, en restaurar un espacio (terrestre o acuático) para que retorne a su (supuesto) estado salvaje. Puede implicar —pero no necesariamente— una acción técnica sobre un área, por ejemplo (re)introduciendo especies silvestres o eliminando barreras físicas y estableciendo “corredores” para facilitar los desplazamientos de los miembros de una especie. Pero solo con dejar de actuar sobre un lugar se puede propiciar el proceso de asilvestramiento, como cuando se deja un terreno sin cultivar ni “limpiar” y comienza a ser colonizado por las plantas y animales del entorno.  En todo caso, la restauración ecológica (rewilding incluido, de ahí la “re” del término) es una actividad deliberada consistente en iniciar o acelerar la recuperación de un ecosistema, ecosistema que con frecuencia ha sido degradado, dañado, transformado o totalmente destruido como resultado directo o indirecto de las actividades humanas”.

Para el biólogo y periodista ambiental inglés George Monbiot, quien hace años se dedica a estudiar y promover este proceso de restauración, uno de los aspectos más cautivantes de estos proyectos es que la forma en que el ecosistema va a evolucionar no puede ser predecida: “los ecosistemas que emergerán, en nuestros climas ya modificados, en nuestros suelos agotados, no serán los mismos que existían en el pasado. …. Mientras la conservación suele mirar al pasado, un proyecto de restauración (rewild) de este tipo mira al futuro” (Monbiot 2013).

El proceso de rewild suele implicar casi siempre la reintroducción de animales grandes (herbívoros y carnívoros) ya que estos desempeñan un rol clave en los ecosistemas y requieren de amplias extensiones de territorio para sostener poblaciones saludables. Siguiendo este modelo de desarrollo y conservación, en los Esteros del Iberá, Argentina, la fundación Conservation Land Trust (de Douglas Tompkins, dueño de la marca north face) lidera un proyecto de reintroducción de fauna cuyo mayor desafío es devolver al yaguareté a este ecosistema. Para eso recibe ejemplares provenientes del cautiverio y de otros países de la región181920 con el objetivo de lograr su reproduccción y que las futuras generaciones de estos felinos puedan readaptarse a la vida en libertad.21

A principios de junio 2018 nacieron los dos primeros cachorros de yaguareté en las instalaciones del Centro de Cría de Yaguareté (CECY) en Iberá22. Hijos de Tania, que fue cedida por el zoológico de Batán, y Chiqui, que fue traído desde Paraguay para reforzar el plantel de cría del proyecto23. Este programa de restauración ya reintrodujo con éxito al oso hormiguero y al pecarí, y también está logrando establecer una población de tapires y liberando guacamayos rojos. Sin embargo, el proyecto no estuvo exento de controversias varias ya que el proceso de adquisición de estancias para su reconversión implicó que la población local ‘aceptara’ convivir con este proyecto, Tompkins fue (y aún es) acusado de adquirir tierras y expulsar pobladores locales.

En este sentido, deberíamos ser cautos ya que programas de rewild a gran escala pueden terminar convertidos, bajo el capitalismo moderno que domestica todo lo que toca, en un negocio más. Reducido a turismo “de ricos” que pueden pagarse un fin de semana escapando de la ciudad en un ambiente idealizadamente natural. Por otro lado, siguiendo a Cózar Escalante: el escape ocasional hacia lo natural puede ser un componente perfectamente legítimo dentro de la cosmopolítica del Rewilding…. Es legítimo promover el rewilding apelando a diversas actividades turísticas y de ocio (excursiones, paseos en bicicleta y a caballo, observación de la naturaleza, kayak, etc.), que incentiven a los habitantes locales y a otros actores sociales, siempre que esas actividades encuentren un encaje en el conjunto de las prácticas asociadas al rewilding, que contribuyan a componer una cosmopolítica de lo salvaje y no a deshacerla.”

En definitiva, el rewilding implica un trabajo conjunto entre animales humanos y animales no humanos, un trabajo de composición de un mundo común a partir del respeto recíproco, expuestos al riesgo de la exposición a los otros y a lo otro (Naturaleza o animal).

Referencias:

José Manuel de Cózar Escalante “¿ Una cosmopolítica de lo salvaje?: La composición técnica del mundo natural” REVISTA PLÉYADE 14 / ISSN: 0718-655X / JULIO-DICIEMBRE 2014 / PP. 97-118

Monbiot George “Feral Seaching for enchantment on the frontiers of rewilding” Penguin group England 2013

1 International Union for Conservation of Nature https://www.iucn.org/
2http://www.iucnredlist.org/details/15953/0

3http://www.conicet.gov.ar/investigadores-del-conicet-advierten-sobre-el-riesgo-de-que-sucedan-mas-atropellamientos-de-yaguaretes/

4https://es.mongabay.com/2016/11/fauna-silvestre-atropellada-colombia-animales/

5http://procat-conservation.org/proyectos/monitoreo-y-evaluacion-del-riesgo-de-atropellamiento-de-fauna-silvestre-en-el-cerro-de-la-muerte-costa-rica/

6http://www.bbc.com/mundo/noticias/2014/05/140514_tecnologia_animales_atropellos_aplicacion_aa

7http://www.redyaguarete.org.ar/

8 www.icmbio.gov.br

9https://es.mongabay.com/2018/02/trafico-de-colmillos-de-jaguar-bolivia/

10https://www.theguardian.com/environment/2018/mar/04/jaguars-killed-for–fangs-chinese-medicine-trade

11https://es.mongabay.com/2018/02/trafico-de-colmillos-de-jaguar-bolivia/

12https://www.theguardian.com/environment/2018/mar/04/jaguars-killed-for–fangs-chinese-medicine-trade

13https://es.mongabay.com/2018/02/trafico-de-colmillos-de-jaguar-bolivia/

14https://www.theguardian.com/environment/2018/mar/04/jaguars-killed-for–fangs-chinese-medicine-trade

15http://www.conicet.gov.ar/nuevo-monitoreo-cientifico-indica-que-crecio-la-poblacion-de-yaguaretes-en-misiones/

16Plan de Acción para la Conservación del Jaguar en el Ecuador. Galo Zapata Ríos / WCS Ecuador Ministerio del Ambiente y Wildlife Conservation Society. Ecuador 2014

17Tortato e Izzo “Advances and barriers to the development of jaguar-tourism in the Brazilian Pantanal” Perspectives in Ecology and Conservation 15. 2017

18https://www.lanacion.com.ar/2091928-yaguarete-reintroduccion-ibera-isis-clt-tompkins

19https://misionescuatro.com/general/yaguarete-chiqui-llego-ibera/

20http://misionesonline.net/2017/07/20/recibieron-tania-san-alonso-ya-cuatro-los-yaguaretes-ibera/

21http://www.proyectoibera.org/especiesamenazadas_yaguarete.htm

22https://www.lanacion.com.ar/2141781-nacieron-dos-cachorros-de-yaguarete-en-los-esteros-del-ibera

23http://diarioepoca.com/855988/nacieron-los-primeros-cachorros-de-yaguarete-en-el-ibera/