En el marco del 4to Festival de Cine Ambiental (FINCA) de Buenos Aires, 2018, se proyectó el documental brasilero “O jabuti e a anta”. Este relato se propone indagar en las consecuencias a largo plazo de las represas brasileras sobre las poblaciones locales y su ambiente.

 

La sequía que asoló al sur de Brasil durante el año 2014 es el punto de partida del viaje de la realizadora. Con el propósito de entender cómo estas megaconstrucciones impactan en la vida de lxs pobladorxs y la naturaleza, la directora visita las represas sobre los ríos Xingu, Ene y Tapajós y a través del testimonio de indígenas, ambientalistas, científicos y pescadores, con una exquisita diversidad de imágenes y una excelente edición, construye un relato intimista y de gran sensibilidad sobre un tema que afecta a pueblos de todo el continente latinoamericano.

Durante la dictadura militar, que duró desde el año 1964 hasta 1985, se proyectaron grandes obras de represas para abastecer de energía la creciente industria del mayor país de latinoamérica. Durante los gobiernos democráticos, esta política energética fue sostenida y promovida, aún a consecuencia de los gravísimos impactos sobre las poblaciones, en su mayoría indígenas, que vivían en territorios cercanos a los ríos.

 

 

El film nos lleva a conocer diversos lugares que de una u otra forma fueron alcanzados por los efectos de las megarepresas. Pescadores que pierden su sustento a causa de la desaparición de los peces, desplazamientos forzados de sus hogares por quienes viven en territorios destinados a ser inundados para dar paso a los gigantescos embalses, muerte de animales en grandes números y, aunque parezca difícil de creer, la generación de desiertos donde antes había selva, a causa de la inundación y remoción de la vegetación nativa, que bajo condiciones de extrema sequía y retraimiento de las aguas, dejan expuesto el suelo directamente al sol y calor extremos. Todo muere aquí.

 

“tanto la directora como la narradora son mujeres, así como la mayoría de sus entrevistadas. Su mirada privilegia el punto de vista de las mujeres que ponen el cuerpo y sufren las peores consecuencias de las industrias extractivas”

 

Los testimonios que recoge la película también dan cuenta de la corrupción y la violencia que acarrea todo cambio violento y no planificado de los modos de vida y la urbanización acelerada que inevitablemente vienen con estos megaemprendimientos. Lxs pobladorxs nos relatan cómo se destruye a las comunidades a cambio de pagarles poco dinero por sus casas o tentarlos con las “comodidades” de la vida urbana, lo que termina desplazando a los habitantes hacia las periferias de las grandes ciudades, condenándolos a una vida de miseria y sufrimiento. En su lugar, las tierras que les son expropiadas son reconvertidas en pequeñas islas de prosperidad para ser adquiridas por las clases altas.

 

Oasis de victoria

Pero no todo es gris y desolador en este relato. El film nos lleva más allá de las fronteras brasileras para conocer la lucha y victoria del pueblo Asháninka, en la amazonía peruana, que liderados por Ruth Buendía lograron frenar la construcción de una represa en su territorio y mantener su tradicional forma de vida. También en Brasil, el pueblo Munduruku logró resistir al desalojo gracias a que lograron que se de marcha atrás a la construcción de una de las represas programadas sobre el río Tapajós en su territorio.

 

La película nos lleva a adentrarnos en la selva y a conocer a las personas que viven en estrecho vínculo con su ambiente, la lucha indígena para que el Estado cumpla con la demarcación de sus tierras, los estilos de vida vinculados al uso común de la Naturaleza, la simplicidad y sabiduría de quienes conocen la vida más allá de la locura del consumismo y depredación capitalista.

 

Es para resaltar que tanto la directora como la narradora son mujeres, así como la mayoría de sus entrevistadas. Su mirada privilegia el punto de vista de las mujeres que ponen el cuerpo y sufren las peores consecuencias de las industrias extractivas y del derrotero de miseria, destrucción, corrupción, violencia, trata, despojo y tantas calamidades que estos negocios dejan en todos lados donde son impuestos. No es un dato menor que también nos lleve a conocer la gran lucha del pueblo Asháninka a través de su lideresa.

 

Un film prolijamente filmado, con imágenes evocadoras y con un montaje preciso que sin moralizar, nos abre la puerta a hacernos las preguntas necesarias sobre el camino que nos impone un modelo de desarrollo que produce energía a un altísimo costo social y ambiental, con el fin de sostener un único modo de vida que arrasa con cualquier disidencia. ¿Energía cómo, para qué y para quién?

 

La tortuga y el tapir (O Jabuti e a Anta)

Directora:  Eliza Capai

Brazil 2016; 71 min

Idioma original: Portugués

Género: Documental

Trailer oficial: O jabuti e a anta

Sitio oficial de la directora: Eliza Capai

Sitio oficial del Festival Internacional de Cine Ambiental de Buenos Aires: http://www.imd.org.ar/finca/